Reseña de Cómic:
The Boys

Guion de Garth Ennis
Dibujo de Darick Robertson

Editorial americana: Wildstorm (6 primeros números) y Dynamite
Editorial española: Norma Editorial

Precio: 39,95 euros cada uno de los tres tomos

A Garth Ennis no le gustan los superhéroes. El autor norirlandés, reconocido por su trabajo en series como Predicador, Hellblazer o Punisher: Max, se ha cansado de repetir a lo largo de los años que las capas y los antifaces le han hecho muchísimo daño a la industria del cómic. Como él mismo ha reconocido en más de una ocasión, el que sus primeras lecturas estuviesen más relacionadas con otros géneros, como el bélico, provocó que jamás haya sentido un especial interés por este tipo de historias. O, al menos, eso es lo que dice el autor cada vez que le preguntan. Algunos de sus colegas de oficio, sin embargo, no lo tienen tan claro.

«Garth Ennis es un puto mentiroso. Todos los grandes escritores lo son, claro, pero Garth miente sobre todo a la prensa. Siempre que leo una entrevista con el tipo no deja de largar y largar sobre lo mucho que odia a los superhéroes. Y yo digo: Y una mierda. A ver, para ser alguien que odia tanto a los superhéroes escribe mucho sobre ellos, ¿no es cierto?», explica Brian K. Vaughan.

El autor de series como Y El Último Hombre o Los Leones de Bagdad —ambas muy recomendables y disponibles en edición de ECC— se refiere al trabajo del creador británico en El Castigador o Hitman, pero, sobre todo, a esa irreverente y descarnada crítica al género llamada The Boys. Un título que el propio Vaughan calificó en 2009, según recoge el primer integral de la serie editado en España por Norma Editorial, como «lo mejor» de superhéroes que se estaba publicando entonces.

Sea como fuere, la colección ha traído cola. Tanto que se encuentra entre las más mencionadas cuando se comenta la obra del autor. Y que duda cabe de que parte importante de la culpa le corresponde a la serie de televisión lanzada por Amazon Prime Video el año pasado. Su segunda temporada, por casualidades de la vida -o no-, se estrena en el día de hoy; lo que convierte la fecha en perfecta para hacer un repaso por esta colección de 72 números publicada entre 2006 y 2012.

Alcohol, drogas y pedofilia

Cierra los ojos y piensa por un momento en tu superhéroe favorito. Si no es la Chica Ardilla, y tienes unos gustos convencionales, lo más probable es que Ennis lo haya convertido en un espantajo pasado de vueltas y lo haya metido en The Boys. ¿Te gusta Batman? en el cómic es un niñato rico con armadura que no puede dejar de follarse a todo lo que se le pone delante. ¿Te gusta el Profesor X? aquí es un viejo verde que, día sí día también, comparte cama con alguno de sus estudiantes. ¿Te gusta Wonder Woman? ¿El Capitán América? ¿Superman? No te preocupes, también están.

El genio irreverente de Ennis caricaturiza a todos los grandes personajes del género a la vez que los pone ante los ojos del lector de forma reconocible. Posiblemente con el objetivo de que el aficionado de siempre, ese que es capaz de enumerar todos los eventos de Marvel y contarte la página en la que todo comenzó a irse a pique, los vea como él. «La noción de que el medio en el que trabajo está dominado (y, lamentablemente, definido) por un género tan estúpido no alimenta mi sentido de idealismo. Han arruinado los cómics», afirmaba el año pasado a este respecto el autor en una entrevista con Los Angeles Times.

Y bueno, más allá de los problemas que tienen los superhéroes en The Boys, que van desde la ninfomanía hasta el alcoholismo o las drogas, Ennis los refleja como unos completos inútiles y, más allá de esto, como un peligro para la seguridad de la ciudadanía. Una amenaza que, además, quiere meter las zarpas en el Gobierno de Estados Unidos y trabajar para el Ejército. Y es precisamente ahí donde entran los protagonistas de la serie; o los «buenos», por decirlo de algún modo.

Garth quiere ser Billy

Si alguno le preguntase a Garth por su personaje fetiche, al menos entre los que ha creado a lo largo de su carrera, él le respondería —aunque no sin ciertas dudas— que es Billy Carnicero. El personaje, interpretado en la serie de Amazon por Karl Urban, es un tipo tan duro como inteligente: dueño de sus silencios, con un oscuro pasado y mucho sentido del humor. Además, al igual que el guionista, es británico y, lo que es más importante, odia a los superhéroes con todas sus fuerzas. Él es el motor y la cabeza pensante de The Boys, un grupo dedicado en cuerpo y alma a acabar con los supers.

Dentro del grupo, también destaca el pequeño Hughie. En la serie, en una versión bastante diferente a la del cómic, es interpretado por Jack Quaid. Temeroso, inocente y, prácticamente, sin maldad, se une a The Boys después de que un trasunto de Flash atropellase a su novia dejándola como una calcomanía contra la pared. Y a él pasmado sosteniendo sus brazos cercenados. «Ennis posiblemente sueña ser el ácido y brutal Carnicero, líder de The Boys, pero en realidad se parece mucho más al Pequeño Hughie», afirma Vaughan sobre este personaje.

A pesar de que en el mundo tejido por The Boys hay tantos grupos superheroicos como en los cómics de Marvel y DC juntos, no hay ninguno tan poderoso como Los Siete. Funcionan como una suerte de copia de la Liga de la Justicia y están encabezados por El Patriota, un trasunto de Superman con malas intenciones y los mismos vicios que hemos detallado anteriormente.

Gracioso, hasta cierto punto

Durante los 72 números que componen la serie hay sitio para mucho. Quizá demasiado. Sin entrar de más en el argumento, porque llegados a este punto es algo de lo que debe ocuparse el lector, el camino que se sigue es justo el que se puede esperar cuando metes todos estos extraños ingredientes en la misma licuadora: orgías, ultraviolencia, ridículo, traiciones, drogas, lenguaje soez… Ennis juega con todas las perversiones que se le ocurran al lector como si fuese un niño con un yo-yo. Y la cosa es divertida y funciona, al menos hasta que el caca, culo, pedo y pis deja de tener gracia.

Hacia el número 30 la cosa, posiblemente por culpa de la repetición, pierde cierto interés. El autor empieza a desvariar y a dedicarle páginas de más a situaciones intrascendentes que solo funcionan como relleno. Seguramente la colección funcionaría mejor si se le quitase, por lo menos, un cuarto de los números. Algo que, bien mirado, también es un vicio existente dentro del género de superhéroes al que Ennis critica.

El final, sin ser decepcionante ni obvio, sabe a poco y no resulta especialmente satisfactorio. No se trata de un pecado imperdonable, porque para los amantes del Ennis más gamberro la obra es plenamente disfrutable. Sin embargo, se queda lejos en el escalafón de su Predicador o su Castigador: MAX. Como es habitual en la producción del norirlandés, la obra tiene también dosis importantes de geopolítica e historia militar.

El trabajo del guionista está muy bien apoyado por un Darick Robertson que cultiva un estilo desenfadado, caricaturesco y expresivo que le sienta a la obra como un guante. El artista comparte los lápices en contadas ocasiones con otros autores que, aunque lo intentan, no son capaces de estar a su altura.

Deja un comentario

Por favor, escribe tu comentario aquí
Por favor, escribe tu nombre aquí

He leído y acepto el Aviso Legal y la Política de Privacidad *

Información básica sobre Protección de Datos:
Responsable: Comiverso, blog de comics
Finalidad: Gestionar los comentarios
Legitimación: Tu consentimiento 
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo autorización expresa u obligación legal.
Derechos: Entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.