Reseña de Cómic
Huck
Por Mark Millar y Rafael Albuquerque

David Haldon
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Editorial original: Image Comics
Editorial española: Panini
Guion: Mark Millar
Dibujo: Rafael Albuquerque
Cartone, 160 paginas, color.
ISBN: 9788491671312

 

Mark Millar es un autor que tocó el cielo con los dedos en Marvel y DC pero con su paso a los comics de autoría propia fue poco a poco bajando la calidad y dándonos cada vez más obras de consumo rápido y creadas con vistas a una futura adaptación audiovisual.
Huck, con Rafael Albuquerque, es un buen ejemplo de lo anterior; es como las pipas que mientras las comes estás entretenido pero cuando terminas no te han alimentado para nada.

Un trasunto de Superman huérfano

En este caso tenemos una premisa muy interesante, un trasunto de Superman huérfano y del que nadie conoce su origen que desde pequeño ha demostrado poderes y habilidades muy por encima de la del resto de humanos.
Lo que marca la diferencia de este personaje es que es una especie de «Forrest Gump», una persona con unas capacidades intelectuales limitadas o visto desde otro punto de vista, una persona sin los habilidades sociales necesarias para interactuar en sociedad y sin ningún tipo de maldad.

Otra obra sin sopresas por parte de Millar 

Esto le lleva a convertirse en el perfecto samaritano que dedica su vida en un pequeño pueblo americano, sin llegar a explotar sus poderes ni a beneficiarse de ellos sino a hacer buenas obras para los demás, hasta que alguien revela sus secretos…
La idea es buena y tiene detalles interesantes, como la forma realista que tiene de aproximarse a como reaccionarían los políticos a la existencia de un ser con esta clase de poderes, pero el desarrollo y la conclusión son tan simples, tienen tan pocas sorpresas y están tan poco desarrollados que, viniendo de un autor como Millar, es insultante.

Esto sería la típica historia que un niño de primaria haría si tuviera que escribir una composición para clase con el título «Inventa un superhéroe»: simple, plana, previsible y con algunos recursos y personajes que aparecen porque sí y que insultan la inteligencia de un lector ya curtido.

Es un ejemplo más de Millar pensando en la adaptación cinematográfica (crea el esqueleto de una historia para que luego en el cine hagan todos los cambios que vean necesarios) que en ofrecer un cómic redondo.

El apartado gráfico como punto positivo

El dibujo es otra cosa. Hay que reconocerle al escocés que sabe escoger a sus compañeros de viaje, en este caso Albuquerque. Puede que su estilo abocetado no sea del gusto de todos pero cumple más que sobradamente, reforzado por un color muy bueno, y que hace que en conjunto merezca la pena leerse el comic aunque sólo sea por su trabajo.
En resumidas cuentas, la típica obra de Millar de los últimos años: idea básica interesante que no se desarrolla en absoluto y que una vez leída se olvida en cinco minutos, y que solo resulta salvable por la labor del dibujante.

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