Reseña de cómic
El Rey de los Espías
de Mark Millar y Matteo Scalera
Ivan García
Editorial original: Image Comics (King of Spies 1-4 USA)
Edición española: Panini Comics
Guion: Mark Millar
Dibujo: Matteo Scalera
Cartoné. 136 págs. A color.
ISBN: 978-84-111501-73-6
22,00 €
Mark Millar vuelve a la carga con un nuevo cómic, o deberíamos llamarlo un nuevo blockbuster para la productora Millarworld adquirida hace ya un tiempo por el gigante de streaming Netflix.
Poco más podemos contaros que no sepáis ya de este prolífico guionista, desde este blog os hemos reseñado varios de sus cómics, como Starlight, The Magic Order, Prodigy, American Jesus o su Viejo Logan para Marvel, entre otros…

Como es de costumbre, Panini Comics es la encargada de publicar la mayoría de los cómics de Millarworld y El Rey de los Espías no es una excepción, editado originalmente por Image Comics en cuatro grapas americanas.
En esta ocasión el escocés vuelve al género de espías a lo James Bond, terreno que ya pisó con el cómic Kingsman, pero esta vez le acompaña un gran Matteo Scalera que como mínimo es garantía de satisfacción para la vista con su excepcional arte.

La trama arranca con el protagonista, Roland King, dándolo todo: disparos, explosiones, persecuciones, velocidad, peleas, sangre… todo lo que debe tener un blockbuster pero en cómic, al estilo Mark Millar.
Roland King viajó por el mundo durante cuatro décadas para brindar sus servicios a su majestad y al país: Nicaragua, Panamá, Irak… en cualquier área de conflicto con intereses británicos, Roland estuvo allí.

La trama está ambientada después de 40 años de servicio. Es una versión de James Bond pero de la tercera edad. Ya retirado, este agente secreto se replanteará todos sus actos de servicio a las órdenes de un sistema injusto.
Después de tantos años de sacrificios, de una vida egoísta y de intensa violencia, divorciado de su mujer y sin hablarse con sus hijos, acabará renegando de sus acciones y se arrepentirá de la miseria y el daño causado a lo largo de tantos años.

Dolorosamente consciente de las decisiones que ha tomado y de lo que le han costado, sólo lo puede compensar de una manera: con el tiempo que le queda, Roland decide acabar con tantos culpables de este sistema injusto como le sea posible.
No esperéis una trama trabajada y con personajes profundos, es una obra palomitera y que propone un entretenimiento rápido. Pero tiene ese giro final que ya nos va planteando a mitad de la historia, con sus personajes tomando decisiones con un razonamiento lógico aunque no siempre sean correctas y de dudosa moralidad.

Esta historia directa y al grano me parece uno de los principales aciertos de El Rey de los Espías, pero lo que realmente eleva el cómic es el alucinante apartado artístico del dibujante Matteo Scalera y la colorista Giovanna Niro.
Es un maestro cuando se trata de plantear escenas de acción con grandes coreografías y persecuciones. Parece que el guión se escribió pensando en él a los lápices, resaltando sus virtudes. Se nota que ha disfrutado con esta obra.

Scalera nos deleita con la caracterización perfecta del protagonista y unas escenas llenas de dinamismo que quitan el hipo, rematado con la guinda del pastel: los magníficos colores de Niro.
En conclusión, una obra repleta de escenas espectaculares unidas por una trama sencilla, con el punto negativo de que el tratamiento del guión es nulo, poco profundo y al servicio de la acción. Si estas buscando un cómic pausado, con un trabajo de espionaje complejo y un mensaje que deje poso para una nueva relectura… este no es tu cómic, aunque valga la pena leerlo solo por el especular dibujo.

Imaginad el caos que se desataría si un superagente decidiera dar un cambio radical de rumbo. Un superespía desautorizado y abandonado a su suerte con su propia lista de objetivos, una lista con los responsables más importantes del mundo culpables de tanta muerte y destrucción solo por los intereses políticos, económicos, y de poder de unos pocos.
¡Pues dejad de imaginar y leed El rey de los espías!

























