Reseña de cómic
Los Eternos
de Jack Kirby

Oscar Ríos


Editorial USA: Marvel Comic


Cuando en 1970 Jack Kirby abandonó la Casa de Ideas por la Distinguida Competencia comenzó la que, posiblemente, sea su más particular e incomprendida obra. Me refiero, como no, al Cuarto Mundo. Desgraciadamente, el torrente de creatividad del Rey fue tomado por gran parte de los aficionados como un totum revolutum, por lo que las ventas no acompañaron y el proyecto quedo inconcluso, no siendo hasta ya entrado los años 80 cuando DC encargó a Kirby la finalización del Cuarto Mundo en forma de la fallida novela gráfica Perros Hambrientos (ver reseña aquí)

En 1975, en lo que podríamos denominar “el retorno del Rey”, Kirby volvió a Marvel donde produjo 2001 Odisea en el Espacio, El Dinosaurio Diabólico, El Hombre Máquina, Pantera Negra, o la recordada saga de La Bomba Loca dentro de la colección del Capitán América. Pero en la opinión de gran parte de los aficionados, la más destacada de las obras de esta etapa fue Los Eternos.

En los, Eternos Kirby recupera los conceptos recurrentes en sus obras y que tanto nos recuerdan a la obra del particular Erich von Däniken. La ciencia ficción se mezcla con la pseudohistoria para crear una fascinante cosmogonía que aún hoy (sin llegar al nivel del Cuarto Mundo en DC) siguen enriqueciendo al universo Marvel.

Cuando la Primera Hueste Celestial llegó a la Tierra, los Celestiales comenzaron a experimentar con los homínidos que encontraron. Como resultado de estos experimentos, se produjo un salto evolutivo que dio origen a tres nuevas razas; los Humanos, los Desviantes y los Eternos.

Mientras los humanos comenzaban su lenta e inexorable extensión por el planeta, Desviantes y Eternos comenzaban una rivalidad que los ha llevado a una guerra eterna.

Desviantes y Eternos son en realidad 2 caras de la misma moneda. Mientras, a ojos de los humanos las mutaciones de los Desviantes se antojan horribles, la belleza de los Eternos les hizo pasar por dioses en muchos periodos de nuestra historia.

Kirby otorgo a los eternos de todos los favores que suponía deben de tener los dioses: belleza, inmortalidad y poderes sobrehumanos. Pero Kirby no quiere dejar lugar a dudas sobre el entroncamiento de sus Eternos con el panteón humano, por lo que el aficionado identifica sin lugar a dudas a Zuras (Zeus), Ikaris (Ícaro), Sersi (Circe) o Makkari (Mercurio) o Thena (Atenea) o Ajak (Quetzalcoatl).

En los Eternos, Jack Kirby nos deleita con espectaculares viñetas a doble página de los Celestiales o las que se producen al crearse la Unimente, otro brillante concepto que nos brindó la portentosa imaginación del Rey. La Unimente es en realidad el eterno definitivo, pues es la suma física y mental de todos los eternos que genera un nuevo ente gigante con aspecto de cerebro.

En los Eternos podemos identificar 2 partes claramente diferenciadas. Una primera (y muy interesante) en la que Kirby se esfuerza por separar su nuevo panteón de dioses del continium Marvel y otra en la que la inclusión dentro del mismo hace que la colección pierda parte de su encanto.

Pese a ese cambio de paradigma y su apresurado cierre, podemos decir que Los Eternos, en su conjunto, es de lo mejor que produjo el gran Jack Kirby en su segunda etapa en Marvel Cómics.

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