Reseña de Cómic
Arrowsmith
de Kurt Busiek y Carlos Pacheco

Edición original: Wildstorm/Cliffhanger/DC
Edición española: ECC

 

DOS MITOS UNIDOS

Hablar de Kurt Busiek y Carlos Pacheco es hacerlo sobre dos de los más importantes autores del cómic de superhéroes de los últimos 25 años. Aunque en ocasiones no se les ha terminado de reconocer y valorar como realmente merecen, son historia viva del Noveno Arte, habiendo realizado algunas de las obras mas importantes y recordadas de la historia del cómic de superhéroes, tanto por separado como formando equipo.

Busiek ha guionizado obras tan históricas como «Marvels», «Identidad Secreta» o «Astro City». Carlos Pacheco, por su parte, ha dibujado algunas de las principales series de Marvel como DC, participando en etapas tan míticas como el Green Lantern de Geoff Johns, Inhumanos o Los Cuatro Fantásticos – en éstas últimas incluso como guionista-.

Como equipo han realizado cómics tan importantes como la saga «Superman: La Caída de Camelot», la célebre «Siempre Vengadores» -de la que se puede ver reseña aquí– o la obra que hoy reseñamos, «Arrowsmith».

Tras un brillante y exitoso periplo de ocho años en Marvel, Carlos Pacheco decidió unirse a Wildstorm, y más en concreto a su sello Cliffhanger. Para «Arrowsmith», que esperaba que fuese su primera obra en este sello, decide llamar a Busiek, con el que había obtenido un gran éxito en «Siempre Vengadores» y rescatar este proyecto que ya habían comenzado a perfilar juntos en 1999. Sin embargo, por circunstancias personales, Pacheco terminó permaneciendo en Marvel y tuvieron que paralizar la creación.

Cuando finalmente el dibujante se liberó de la Casa de las Ideas, y Busiek cuenta con espacio en su agenda, terminaron de perfilar la obra y la publicaron.

FANTASÍA Y REALIDAD

«Arrowsmith» nos sitúa en un mundo que mezcla fantasía y realidad. En 1915, en plena Guerra Mundial, donde naciones como Galia, Prusia, Baviera o el poderoso imperio de Tirolia-Hungría, un joven e idealista Fletcher Arrowsmith, de los Estados Unidos de Columbia, sin apenas más aspiraciones que continuar con el negocio familiar, decide dejar todo atrás para alistarse en el Cuerpo Aéreo Transatlántico, un cuerpo de soldados capaces de volar por sí mismos gracias a la magia que sus pequeños dragones les aportan.

Pero la magia no se encuentra sólo en la capacidad de los hombres para volar, o en la imaginería para que los barcos consigan atravesar el Atlántico en pocos días sin tocar el agua. Trolls, duendes, vampiros o dragones son parte de la sociedad que nos muestran Busiek y Pacheco, y conviven con la de los hombres de modo natural.

Aunque, a priori, pueda parecer un cómic sencillo, aplicando dosis de fantasía a la historia real ocurrida durante los años de la Primera Guerra Mundial, lo cierto es que Busiek y Pacheco consiguen realizar este “viaje del héroe” aplicando mucha profundidad a la trama. También dotan a Fletcher Arrwosmith, el protagonista, de una evolución en el personaje, donde los idealismos iniciales dan paso a la visión de la crudeza de la guerra y a plantearse si todos los ideales que tenía sobre el conflicto y sus líderes eran correctos.

A lo largo de 6 números, vemos cómo el personaje va madurando mientras aprende a combatir, observa la crudeza de la guerra y estrecha lazos con sus compañeros de división. También hay tiempo para que el protagonista experimente la pérdida de seres queridos e incluso a que encuentr el amor por el camino.

GUION Y DIBUJO

Busiek nos narra la historia poniendo a Arrowsmith como eje central de la misma y donde a través de él vemos cómo los sucesos se van produciendo. Para ello no emplea demasiados artificios. Muestra de manera clara y sencilla lo que quiere transmitir, los sentimientos del personaje, el transcurso de la guerra y cómo van evolucionando a lo largo de la misma.

Es quizá esta sencillez el único pero que se le puede poner a la obra, pues pocos giros o sorpresas se llevará el lector, pero que no por ello la lectura será menos disfrutable.

En cuanto al dibujo, estamos ante una de las mejores obras de Pacheco y, cómo no, con las tintas de Jesús Merino. Y es que, sin lugar a duda, las mejores obras de dibujante siempre han ido asociadas al entintado de Merino, con quien se nota que se encuentra muy cómodo y que han establecido una complicidad como pocas en el mundo del cómic.

Pacheco crea razas, armas y animales fantásticos y los mezcla perfectamente con elementos reales de la época, sin que chirríe ningún tipo de incongruencia. Utiliza para ello ese trazo fino y limpio que lo caracteriza, un detallismo en cada viñeta donde se puede admirar el trabajo, no sólo de los personajes, sino también de los fondos.

La narrativa por su parte es bastante ágil, muy acorde con la obra, sin grandes artificios, pero que sirven perfectamente a la trama que se quiere contar.

CONCLUSIÓN

Estamos por tanto ante un cómic al que seguramente le perjudicó que se hubiera publicado en su momento en un sello menor. Sin ser una obra de grandes y complicadas líneas argumentales, sabe transmitir al lector una historia tan sencilla como entretenida; llena de imaginación, mezcla de fantasía y realidad, pero con una profundidad superior a la que se puede pensar en un inicio.

Reseña Panorama
Guion
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