Reseña de Cómic
Veneno
de Donny Cates

Edición original: Marvel
Edición española: Panini cómics

Números publicados actualmente en España: 17
Guión: Donny Cates
Dibujo: Ryan Stegman

 

Quien siga la continuidad Marvel desde hace algún tiempo sabe que la Casa de las Ideas no se encuentra en su mejor momento creativo. Pero eso no implica que entre la enorme cantidad de colecciones en grapa que, mes tras mes, pueblan los estantes de las librerías resulte imposible encontrar alguna propuesta notable. Incluso sobresaliente; como es el caso de Hulk de Al Ewing, Daredevil de Zdarsky o la cabecera y el autor que ahora nos ocupan: Veneno y Donny Cates.

El joven guionista tejano (“God Country”, “La muerte de los Inhumanos”) está considerado como una de las mentes más lúcidas dentro del cómic USA actual. También -evidentemente- dentro de Marvel, donde lleva algún tiempo inmerso en el diseño de su propio universo. Un plan maestro que tiene precisamente a Veneno como piedra angular.

“He sido un loco de Veneno desde que era pequeño. Mi padre me enseñó a leer con los cómics de Spiderman y Green Lantern, y los primeros que leí de Spiderman eran, además, algunas de las primeras apariciones de Veneno”, explicaba el guionista al portal Comicbooks poco después de hacerse con la cabecera del simbionte. El autor afirmaba, a su vez, que en los años posteriores siguió devorando con los ojos las aventuras del personaje.

“Es una especie de personaje misterioso. Lo comparas con otros que podrían encajar en el mismo arquetipo, como Peter Parker hasta cierto punto, solo por su historia. O en el molde de un antihéroe tipo Frank Castle. Frank y Peter son increíblemente sólidos en sus certezas, en sus principios, en las cosas en las que creen. Di lo que quieras sobre estar en desacuerdo o estar de acuerdo con Frank, ese tipo no duda de sí mismo por un segundo, ¿verdad? Y Peter es igual. Pero Eddie siempre ha sido un poco gris. Eddie siempre ha sido algo así … Si el viento sopla hacia el norte, Eddie va hacia el norte, ¿verdad? Es un hombre que aún no sabe quién es, de la misma manera que Tony Stark sabe exactamente quién es y qué quiere lograr. Eddie no es eso. Eddie nunca ha sido eso”, continuaba el guionista.

Lo primero que hizo Cates nada más coger la cabecera fue poner patas arriba todo lo que sabíamos, o creíamos saber, sobre la historia simbionte. ¿Recordáis lo que mostró Bendis sobre Klyntar, el mundo de origen de esta especie alienígena? Pues bien, hablando en plata, ya no sirve prácticamente de nada. Sin ánimo de destripar de más, digamos que muchas de las (pocas) certezas que tenía Eddie sobre la historia de “su otro” se comienzan a desvanecer en el número 1 USA. Exactamente cuando el lector llega a su última página y lee la frase que dará sentido a toda la colección: “Dios viene”. Y Dios es Knull.

Nada es lo que parecía

Señor de la oscuridad y padre de todos los simbiontes, Knull promete ser clave en el futuro más próximo del universo Marvel. Aquellos que “picaron” con Estela Plateada Negro ya lo conocen, y los que pretendan subirse al nuevo Thor de Cates no tardarán demasiado en hacerlo. Por lo pronto, podemos decir que, en los primeros números de la colección que nos ocupa, le revela a Brock el auténtico origen de la especie de “su otro”. Una historia que los simbiontes no han querido compartir jamás con sus huéspedes.

A pesar de lo que pueda parecer, y de los recelos de los amantes de la continuidad, los cambios que realiza Cates en la tradición simbionte están lejos de ser un truco barato. Una vez el autor pone todas las piezas en el tablero, la propuesta encaja a la perfección con lo que han mostrado otros autores en el pasado.

Brock no está solo

Si decimos que durante el transcurso de los primeros números Cates le pega un lavado de cara importante a la historia simbionte, en el segundo acto hace lo propio con la de Brock. El autor presenta a un Eddie roto a todos los niveles. Atormentado por su pasado y enormemente dependiente de “su otro”.

“Creo que Eddie Brock es, posiblemente, el ser humano más codependiente en la faz de la Tierra. Y es bastante evidente por la compañía que mantiene, ¿verdad? Creo que si le preguntaras a los numerosos seres humanos que han usado el simbionte, o un simbionte en el pasado, te dirían que cambiaron al usarlo. Que obtuvieron nuevos poderes, que tal vez cambiaron su personalidad, sacaron lo más oscuro de ellos, todo este tipo de cosas. Pero creo que si le preguntaras a Eddie, él no te diría que cambió o que ganó algo más allá de quién ya era. Creo que Eddie te diría que es la primera vez que se siente completo”, afirma Cates a este respecto.

Tras un encuentro con el Hacedor, el Reed Richards del universo Ultimate, el simbionte sufre un cambio que lleva a Eddie a desandar el camino recorrido y volver a su ciudad de origen: San Francisco. En las calles de la urbe californiana el antihéroe toca fondo. Enfermo y agotado, rememora el momento en que su vida comenzó a truncarse. En este punto, Cates ofrece al lector algunas claves más sobre el origen y las motivaciones del huésped. También comienza a distanciarlo poco a poco de Veneno; en buena medida aprovechando la importante irrupción de Dylan, un joven con vínculos familiares con Brock. Para los que no estén siguiendo la Marvel actual, mucho ojo con este personaje de cara al futuro de la colección y de la editorial.

Matanza absoluta

No cabe duda de que buena parte del éxito de Veneno le corresponde al dibujante Ryan Stegman, capaz de dotar a la colección de un ambiente lóbrego y adulto que le sienta como un guante. “Nunca hubiera dicho, si me hubieses dado una lista de personajes: “Ah, sí, Veneno se me daría bien porque voy a hacer algo horripilante y oscuro”. Pero empecé a hacerlo y de pronto fue como: “Oh, sí, esto es exactamente lo que tengo que hacer”. Funcionó, sin más. Supone explorar un nuevo aspecto de mí mismo. Soy como: “Oh, tal vez este más en sintonía con el terror de lo que pensaba””, expresa el ilustrador en una entrevista recogida por Panini España en el número 7 de la colección.

Si decimos que el trabajo de Stegman en la cabecera es sobresaliente, también es justo poner en valor la labor de los dibujantes que le sustituyen en algunos números. Entre estos, destaca especialmente Iban Coello, que también se deja ver en algún especial del gran evento de la colección: Matanza Absoluta.

Dejando a un lado a Spiderman, no cabe duda de que la némesis más reconocible de Veneno es Cletus Casady. Cates recupera en su colección al demente asesino en serie y lo hace más peligroso que nunca. Panini, por su parte, se ha preocupado por mezclar los números del simbionte con especiales en los que se muestra cómo Matanza va orquestando un plan que afectará a todos los que han sido huésped de un simbionte. Aunque pueden descolocar algo al lector, no son en absoluto historias de relleno. Están guionizadas en su mayoría por Cates y cuentan con una calidad más que aceptable.

En lo que se refiere a Matanza Absoluta como evento, podemos decir que se trata de una carta de amor sincera de Cates a los orígenes noventeros del personaje. Con guiños a obras como “Guerra de simbiontes”, grandes dosis de acción, una ambientación propia del género de terror y alguna que otra sorpresa de las buenas. De esas que encajan perfectamente a nivel argumental y son capaces de dejarte con la boca medio abierta.

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