Reseña de cómic. Colección Héroes y Villanos / Salvat
Maldad Eterna
de Geoff Johns y David Finch

Humberto da Silva
@Hwitterdasilva
www.humbertodasilva.com


Editorial USA: DC Comics
Edición original: Forever Evil núms. 1-7, Justice League núm. 23.4 USA

Editorial española: Salvat / ECC
Guión: Geoff Johns
Dibujo: David Finch
Cartoné. Color. 240 páginas.
ISBN: 978-84-471-5179-0
12,99 €

¿Qué ocurriría si los héroes más poderosos de la Tierra —nada menos que los pesos pesados de la Liga de la Justicia— cayesen a las primeras de cambio en una invasión perpetrada por poderosos seres oriundos de una Tierra paralela?

Esto es exactamente lo que ocurre ya en las primeras páginas de este Maldad Eterna, la quinta entrega de la Colección Héroes y Villanos de Salvat. De hecho, ni siquiera vemos al confrontación.

Intencionadamente, lo que los autores nos empiezan a mostrar es cómo los villanos y archienemigos de nuestros héroes se van enterando de lo sucedido. Para ellos, como para el resto de la humanidad, son momentos de desconcierto. Acostumbrados a constantes derrotas ante Batman, Superman, Wonder Woman o Flash, tardan en reaccionar y comprender lo que está sucediendo. Así como el verdadero alcance de los hechos.

Uno a uno, los así llamados villanos de la Tierra, son convocados a una reunión en la que, finalmente, conocen la verdadera identidad de los artífices de la derrota de la Liga de la Justicia: nada más, nada menos que el grupo conocido como Sindicato del Crimen, poderosos individuos venidos de otras Tierras donde todos los habitantes de nuestro planeta tienen una contraparte, donde los héroes fueron derrotados y el Mal triunfa.

Las intenciones del Sindicato son claras: gobernar al mundo, extendiendo su terror y destruyendo a todo aquel que se les oponga: héroe o villano.

Así es cómo Capitán Frío, Lex Luthor, Black Manta y todos los demás villanos se dan cuenta de que, aunque los héroes que les impedían realizar sus planes libremente ya no están, su derrota no implica para ellos una victoria puesto que se verán obligados a cumplir las órdenes de Ultraman, la poderosísima contraparte de Superman que, al igual que este, está acompañado por las malvadas contrapartes de Batman (Owlman), Wonder Woman (Superwoman), (Flash) Johnny Quick, (Green Lantern) Power Ring, (tomo (Atómica), Firestorm (Deathstorm), Aguaman (Sea King, quien no sobrevive al viaje), Cyborg (Grid) y hasta la contraparte de malvada de Alfred Pennyworth (en la figura de Outsider).

Desde un primer momento, lo que se hace evidente es que, habiendo en el lado de los villanos personalidades tan fuertes como las de Lex Luthor, Black Manta, Capitán Frío o mismo Black Adam —aunque este no sea un villano per se— es fácil sacar la conclusión de que no doblarán sus rodillas fácilmente.

Pero su camino no será fácil. Sus aliados son pocos. Muchos de los villanos han claudicado y los héroes que quedan tienen dudas sobre si su poder será suficiente para contrarrestar al de Ultraman.

Luthor sabe por experiencia propia que, de la misma forma en que Superman es el pilar principal en el que se asentaba el poder de la Liga, el poder de este Sindicato del Crimen reside en Ultraman. La inteligencia superior de Luthor le hace identificar enseguida aspectos del comportamiento del villano que denotan ciertas debilidades. Como contraparte de Superman, lo que le hacía fuerte al kriptoniano, hace débil a Ultraman. Y viceversa. Sacar ventaja de esa información es una de las claves para la victoria.

Por otro lado, y como no podría dejar de ser, Batman no tiene un papel neutral o pasivo. Hace años que tiene preparados planes de contingencia para luchar en contra de la propia Liga de la Justicia. Y este es el mejor momento para ponerlos en marcha.

Maldad Eterna es una obra entretenida pero no por ello superficial. Explora bastante bien, por ejemplo, el concepto de que pocas cosas son malas de manera absoluta, algo que se ve claramente cuando algunos villanos se niegan a realizar determinados actos contra la población civil, y de que siempre existe algo noble en el espíritu humano.

También nos muestra momentos donde Lex Luthor, indudable actor central de la historia y responsable último de que la Tierra no caiga, experimenta una revalorización de las cosas, tanto en su papel de mentor de Bizarro, como en la relación con su hermana.

La historia también saca de su zona de confort a Batman, quien lograra escapar del ataque del Sindicato, salvando a un moribundo Cyborg y ahora se ve en la tesitura de tener que escuchar y acatar los planes de reconquista de Luthor, reconociendo en ellos el acierto y la inteligencia de su oponente. Batman es, además, acompañado por Catwoman quien se ve constantemente tentada a abandonar la lucha para cuidarse de sí misma en una clara alusión al carácter independiente de los gatos, arquetipo al que identifica. Al final, quizás debido a su relación nada clara con Batman, se va involucrando en la lucha y extrae conocimiento sobre sí misma e de lo que todavía mantiene a ella y Batman separados.

Por todo ello, por todas esas micro historias y experiencias, estamos ante un cómic de superhéroes en estado puro, con la diferencia de que aquí los villanos han de salvar el día. Es quizás el tomo que más me ha gustado junto al primero de Batman hasta ahora y es totalmente representativo del espíritu de esta colección: los cómics de superhéroes nada sería sin sus villanos.

De ellos, de sus luchas, de sus dilemas, miedos y aspiraciones, podemos comprender mucho del comportamiento humano. Es una obra que nos propone una aventura heroica desde otra perspectiva. No ha inventado nada. No es la primera vez que vemos a un villano transformarse en héroe, pero es de agradecer que dicho arquetipo sea rescatado de vez en cuando.

La historia que nos cuentan Johns constituye, sin dudas, un buen cómic de superhéroes. El arte de Finch es competente como siempre. Las escenas de acción están muy bien dibujadas, con los elementos bien distribuidos y los personajes expresan sus movimientos de manera convincente. Otra buena obra dentro de esta colección que cumplirá con su papel de entretener y disfrutar de un agradable momento de lectura.

Como suelo combinar mis ratos de lectura con música os sugiero el álbum Mellon Collie and the Infinite Sadness de Smashing Pumpkins. Suelo escuchar jazz instrumental mientras leo para no interferir la lectura, pero me apeteció algo más fuerte para este cómic. Lo escuché con un volumen más bien bajo, de fondo, y resultó muy bueno compasando los diferentes momentos de la historia.

Este tomo se compone de Forever Evil 1 a 7 y Justice League 23.4 y trae, como siempre, material extra que nos habla un poco más sobre el concepto de Multiverso en DC y las diferentes encarnaciones del Sindicato del Crimen.

Y eso es todo. Hasta la próxima reseña con El Hijo de Superman, una estupenda historia con la que Peter Tomasi nos presentó el nuevo Superman de universo Rebirth y a su hijo.

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