ECC: Crisis en Saldos Infinitos
David Haldon
@ElMuroComic
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El año 2025 empezó con la duda de cuándo Panini Comics haría oficial la adquisición de los derechos de ECC Ediciones y su plan editorial. La situación de ECC (pérdida de licencias, facturas duplicadas a los libreros, ausencia absoluta de comunicaciones con clientes y libreros) había quedado en un segundo lugar y solo quedaba resolver la duda de si la empresa desaparecería o trataría de salvar partes de su negocio (las tiendas físicas, Spaceman). Entonces, el viernes 24 de Enero, saltó la primera bomba del día.
Bibliostock, una empresa especializada en la venta de saldos de libros y cómics, subió a su web un texto que supuso un terremoto en la industria editorial de cómic en España.
«No es ningún secreto que la editorial ECC dejará de editar en España el sello DC (Batman, Superman, Wonder Woman..). Hoy os adelantamos información sobre el destino de parte de su stock.
Por el momento, se ha descatalogado una cantidad significativa de referencias, quedando ahora con precio libre. Bibliostock tiene acceso prioritario a todas ellas, y algunas estarán disponibles de forma exclusiva en nuestra web…»

Descatalogación en Bibliostock: con ECC, nunca nada es sencillo
No solo confirmaba que ECC dejaba de editar DC —algo que la propia empresa no se había dignado comunicar y que solo se conocía oficialmente a través de noticias en medios generalistas— sino que se descatalogaba «una cantidad significativa de referencias quedando con precio libre», hecho desconocido hasta el momento por los libreros, y que cogió a la mayoría con el pie cambiado.
Bibliostock ofrecía descuentos iniciales del 50% en un número no especificado de referencias, pero que se intuía alto, ya que anunciaba que iba a subirlas escalonadamente durante las próximas dos semanas a razón de 50 al día.
La noticia rápidamente corrió por las redes y las tiendas pusieron el grito en el cielo. No solo se confirmaba el secreto a voces de la pérdida de derechos sino que de repente se encontraban con un stock de productos de ECC en sus estanterías (en alguna tienda de más de 40.000 euros) que en un instante había perdido la mitad de su valor comercial. El descalabro económico era enorme.
Paralelamente, empezaron a llegar noticias de que ese mismo día la editorial había pasado facturas a las librerías por productos del catálogo de Enero y Febrero que no había servido (y que dado que había perdido la licencia de DC, nunca podría servir) y la tormenta se desató.
Indignación por parte de los libreros
Tiendas, autores y cuentas populares del mundillo empezaron una campaña de críticas a la editorial que fue in crescendo durante la mañana, en una mezcla de indignación, estupefacción, insultos (algunos llegaron a perder totalmente los papeles) y la constatación de que ECC se había ido de la peor manera posible, dejando no solo deudas a los libreros sino un problema grave en forma de material que, dados los saldos, sería difícil de amortizar.
Y es que las tiendas, en general —hay excepciones basadas en la editorial, en la antigüedad de la tienda o el volumen de pedidos—, adquieren los productos a las editoriales al 70% de su precio de portada, de forma que su margen comercial es el 30%. Si Bibliostock saldaba los productos al 50% (con posibilidad de mayor descuento en base a volumen de compra) dichas tiendas deberían aplicar un descuento que les haría perder mucho más de su margen comercial.
Durante la mañana la tensión fue subiendo de nivel, llegando a denunciar prácticas ilícitas a Bibliostock, a la que los libreros acusaban de poner a la venta un material saldado de manera ilegal, ya que a ellos no les había llegado por ninguna vía la confirmación de la descatalogación del mismo. Insultos, acusaciones, declaraciones fuera de lugar y la constatación de que ECC, empresa con la que la mayoría de las tiendas había tenido una buena relación durante la mayor parte de su existencia, les había apuñalado por la espalda.

El argumento de los libreros se sustentaba en que para que una referencia estuviera descatalogada debería habérsele comunicado previamente por parte de la editorial, cosa que no había ocurrido, y dado la oportunidad de devolverla a esta, recibiendo el reembolso correspondiente. Su postura estaba clara.
Mientras tanto, durante la mañana, la web de Bibliostock se colapsó varias veces, dada la cantidad de compradores intentando hacerse con los productos saldados, que no eran muchos (pack completo de la saga «Tierra de Nadie» y de «Los tres Jokers» así como sus tomos individuales) pero que el precio convertía en objeto de deseo.

A eso de las 15:00 los productos de ECC habían desaparecido de la web de Bibliostock, lo que junto a la retirada del banner de la oferta llevó a algunos a pensar que los responsables habían reculado ante la ola de indignación, o incluso por las dudas sobre la legalidad de la venta. La realidad es que todo todo el stock se había vendido, salvo algún tomo suelto aún disponible en web.
ECC en Concurso de Acreedores
Entonces saltó la segunda bomba del día.
El usuario «Unocualquiera» del «Foro Universo Marvel» descubrió que «El Catálogo del Comic» estaba en concurso de acreedores desde el día anterior, jueves 24.

La posibilidad del concurso de acreedores había estado en los cálculos de todos los implicados desde antes de Navidades y constantemente se hacían consultas en el Registro Público Concursal, el Boletín Oficial del Estado y el Boletín Oficial del Registro Mercantil, pero hasta ahora no había aparecido en la lista. Pero si, a raíz del «Foro Universo Marvel» se pudo constatar que la empresa estaba desde el día anterior en manos de un Concursal. ¿Cómo se le pasó a todo el mundo entonces?
Parece que al funcionario encargado de inscribirlo en el registro cometió un error al transcribir el nombre de la empresa («Catalago») por lo que había que usar el CIF (Código de Identificación Fiscal) para encontrarla en el BOE (en el caso de ECC, el B60977527). De esta forma, finalmente se confirmó que ECC estaba en Concurso de Acreedores, pero ¿Qué significaba eso?
Cuando una empresa tiene problemas graves para cumplir sus obligaciones puede optar por pedir un «Experto en Reestructuración de Deuda» para iniciar el proceso que antes se conocía como «pre-concurso de acreedores». Durante tres meses máximo, se puede intentar corregir la situación de la empresa, como paso antes de declarar el Concurso de acreedores propiamente dicho. Por lo que parece, los anteriores gestores de ECC pidieron directamente el concurso de acreedores, y este fue un concurso «con masa» es decir, la empresa tiene patrimonio o mercancías para vender y poder hacer frente a parte de sus deudas hasta su liquidación total.
La fecha de la resolución del Concurso es del 23 de Enero de 2025, pero este fue pedido antes (no es un proceso automático), por lo que suponemos que este se inició el 20 de Diciembre de 2024, un día después de la publicación en el BOE los cambios en el organigrama de ECC (de un administrador único se pasó a dos administradores solidarios)

¿Qué consecuencias tenia la declaración del Concurso de Acreedores?
Básicamente una vez concedido este se suspendían todos los pagos corrientes y la posibilidad de reclamar deudas a la empresa, que estaría en manos de un Administrador concursal por un plazo máximo de un año, a no ser que los gestores de la empresa hubieran pedido en la propia demanda la liquidación de la empresa, que es lo que ocurrió en el caso de ECC.
En ese momento los libreros se dieron cuenta de que a las pérdidas derivadas de la perdida de valor de su stock se les sumaba las de las facturas adeudadas por ECC (devoluciones no pagadas y novedades abonadas y no servidas). El agujero para algunas tiendas era descomunal.
Para muchos fue el momento de retirarse y calcular el roto en sus balances pero otros siguieron reclamando a Bibliostock la paralización de los saldos, con el argumento de que seguían siendo ilegales, pero eso también se demostró incierto.
Pero, ¿Qué dice la Ley del Libro?
Y es que la Ley del Libro dice: «Los libros descatalogados. Se entiende que un libro ha sido descatalogado por el editor cuando no aparezca en su último catálogo o lo comunique por escrito a sus canales de distribución y venta y a la Agencia Española del ISBN o las Agencias autonómicas de ISBN correspondientes.»

Y aquí está el quid de la cuestión, para la Ley del libro los «canales de distribución y venta» son las distribuidoras, no las tiendas que define como «puntos de venta».
Distribuidor: persona natural o jurídica que realiza servicios comerciales y que sirve de enlace entre editores y libreros, para situar y reponer libros en su punto de venta y facilitar su difusión.
Librero: persona natural o jurídica que se dedica, exclusiva o principalmente, a la venta de libros al cliente final desde establecimientos mercantiles de libre acceso al público o por cualquier procedimiento de venta a distancia.
Al ser ECC su propia distribuidora solo necesitaba comunicárselo a si misma a través de un e-mail interno o memorando para cumplir con la ley. Además, comunicó a la distribuidora SGEL (que distribuía sus productos a librerías generalistas) con lo que cumplió doblemente con ese requisito legal.

¿Por qué estaban los libreros convencidos de que debían ser notificados en el caso de descatalogación? Porque cuando se descatalogaban productos por abandono de líneas (como pasó con Valiant y Medusa) o cierre de la editorial (como pasó con Glenat/EDT, aunque este cierre también tuvo su miga) siempre se les había notificado por parte de la distribuidora o de la propia editorial, cuyos responsables o bien esperaban seguir en el negocio (y para ello no les convenía ponerse a mal con sus clientes, los libreros) o sencillamente eran más honrados.

A partir del momento en que se comprueba que la ley se ha cumplido se podía hablar de la falta de ética de los antiguos responsables de ECC pero no de ilegalidad, por más que algún librero se empecinara en ello.
El Misterio de los ISBN Fantasma
Paralelamente a estos hechos, Ivan García, colaborador de este blog descubrió que el ISBN de los productos ofertados en la primera ola por Bibliostock (Tres Jokers, Tierra de Nadie, etc) no aparecía en la base de datos del organismo encargado, hecho que probablemente dé mucho que hablar en un futuro cercano.
En cuanto a Bibliostock, guardó silencio hasta el domingo cuando, a través de sus redes sociales, público una nota en la que se reafirmaba en la legalidad de sus acciones y puntualizaba que los productos de ECC de los que disponía correspondían a «un lote muy específico cuya distribución a librerías se suspendió hace seis meses» afirmando desconocer la situación del resto del catálogo de la editorial.

Los hechos parecieron darle la razón cuando ese mismo domingo las redes se llenaron de fotos del Mercat de Sant Antoni, en Barcelona, con puestos a reventar de material de ECC, al 70% del precio de portada. Las redes volvieron a arder y los libreros a quejarse amargamente por lo que parecía otra venta de saldo del material sin su conocimiento, aunque había quien apuntaba que el material que se encontraba en el Mercado era en gran parte perteneciente a tiendas de la ciudad que querían desembarazarse de esos productos con la menor perdida posible.

El lunes, 27 de enero, amaneció con medio fandom en la web de Bibliostock con el dedo en el botón de F5, esperando la puesta a la venta de los saldos anunciados por la empresa (aunque había reducido las referencias de 50 a 30 para ese día) pero no pudo ser.
La página sufrió continuas caídas y desde Bibliostock se fue retrasando la puesta a la venta del material de las 10 a las 11, y luego a las 12, para finalmente anunciar que se retrasaba todo hasta el día siguiente, dados los problemas de estabilidad de la web.

Saldos! Saldos Everywhere!
Al final Bibliostock optó por poner a la venta los saldos de ECC por medio de una newslwtter, y aunque los comics de ECC llegaron a estar disponibles en la web, estos fueron opacados por la aparición de los mismos productos en otra página, Mundo Fantasía, librería de saldo con mucha solera que puso a la venta un gran cantidad de lotes, muchos de los cuales se agotaron en cuestión de horas.

También en librerías especializadas como «Edición Limitada» de Sevilla se puso a la venta un amplio stock del material de ECC con un 50% de descuento sobre el precio de portada, que también se agotó en muy poco tiempo.

Paralelamente a esto y durante toda la semana empezaron a circular diferentes listados en Excel de productos de la editorial, presumiblemente con origen en diferentes almacenes (ECC tenía stock no solo en almacenes propios sino repartidos en los almacenes de SGEL y otros más) hecho que dejaba claro a los compradores que esos saldos no iban a ser flor de un día, e iban a prolongarse bastante tiempo.
Solo quedaba una cuestión que era importante tanto para los aficionados como para los libreros. Tanto en las webs de Bibliostock y Mundo Fantasía como en los diferentes listados de Excel se había visto básicamente el mismo material; muchos tomos de la línea Saga, mayoría de material de Batman, y de cierta antigüedad (all Star Superman,etc) pero no se había visto nada de las series más actuales. Cierto es que las tiradas de ECC durante su último año eran cada vez más ridículas y ni si quiera llegaban para satisfacer la demanda de las tiendas, pero ¿Que hay del material que se imprimió junto a los crowdfunding para las ediciones de librerías?

Hablamos de los últimos tomos de «La Sombra de Batman» y la colección «Batman y los Outsiders» de las que nadie ha visto un ejemplar, pero deben existir porque todas los ediciones para librerías se han impreso junto a los crowfundings.

La foto que circuló el miércoles 29 de un almacén con varios palets preparados para ser enviados presuntamente a Sudamérica (como en los mejores tiempos de Planeta cuando perdió los derechos de DC) es para muchos la respuesta a esa pregunta.
Hoy por hoy se desconoce cuanto material de ECC va a salir en forma de saldo, si surgirán a través de más portales de venta y que ha ocurrido con el material más codiciado, el de las versiones de tienda de los crowfundings. Lo único seguro es que ECC está en liquidación, pero como el Cid, sigue dando guerra después de muerta.

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Hola David.
Magnífico artículo informativo sobre la debacle final de ECC, y sus saldos.
Lo más interesante de todo es el «ansia» que despierta en los lectores el comprar a bajo precio los comics, y como -en mi opinión- PANINI contraatacará sacando en abril colecciones o tomos no publicados antes por ECC, con lo cual el agujero en el bolsillo de los lectores será de traca.
Saludos.
Todo el artículo está «bien». Por corroborar y ampliar hay un dato que te puede cambiar la perspectiva (por decirlo de alguna manera). ECC saldó sus almacenes (o lo más interesante de ellos unas 500 referencias) antes de Octubre a una empresa (llamémosle X). Para esta fecha dicha empresa empezó a ofrecer el catálogo liquidado de ECC a empresas como (Bibliostock, y otras también en latinoamérica….). A partir de Octubre la empresa X amplió el número de referencias obtenidas de ECC. Teniendo en cuenta esto ECC saldó sus almacenes antes del proceso concursal, antes de haberlo notificado a si misma y a su distribuidora…… Sólo hay que tirar del hilo para ver que aquí nadie es honrado….. Los prejudicados, lamentablemente son los libreros con stock en sus almacenes. Los beneficiados ECC, e intermediarios, y los compradores…
Efectivamente , asi fue , te lo corroboro totalmente porque sabemos de quien hablamos.
Hola, alguien sabe qué pasará con las figuras que tenían en su tienda online tiendascomic.com? Se me quedaron dos por encargar que son complicadas de encontrar
gracias de antemano.
Los de glenat-ecc. Estos que ponían «printed in catalunia». Adeu.