ECC Comics: Auge y Caida. El Fin del Camino.
David Haldon
@ElMuroComic
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La pérdida de derechos de DC por parte de ECC ha sido un seísmo que ha sacudido los cimientos de la industria editorial del cómic en España. Una sorpresa absoluta para la mayoría, un hecho consumado para los mejor informados. Pocas veces se recuerda un acontecimiento editorial de este calado en nuestro mercado, y ninguno había tenido antes tanta repercusión entre fans y compradores.
Y es que este cambio de derechos cambia de manera sustancial el tablero de juego editorial, creando prácticamente un monopolio de superhéroes en nuestro país (cosa que nunca se había dado), que ha hecho correr ríos de tinta mucho antes de que se haya hecho oficial, cogiendo con el pie cambiado a los principales medios especializados y divulgadores que, ante los cada vez más insistentes rumores sobre la pérdida de derechos, se dividían entre la incredulidad («todos los años el mismo rumor, y todos los años ECC sigue») o el desconocimiento absoluto («mis fuentes son más tochas y me dicen que no hay nada, humo»).
En este artículo vamos a intentar hacer una cronología de esta pérdida de derechos, que no ha sido de un día para otro y se lleva incubando mucho tiempo, separando los hechos contrastados de las suposiciones, ante la imposibilidad de tener declaraciones de primera mano tanto de ECC como de Panini, dado el secretismo que ha imperado en ambas editoriales desde el principio.

Haciendo memoria sobre ECC Comics
Pero antes de hablar del final, hay que empezar por el principio y tenemos que buscarlo en los inicios de ECC como empresa y cómo consiguió hacerse con los derechos de DC.
ECC nace de El Catálogo del Cómic, empresa fundada en 1995, primero como tienda web (con un punto de venta en el Mercado de San Antonio) para, posteriormente, pasar a encargarse de la gestión del fondo editorial de Planeta a través de la página web planetacomic.com.
Posteriormente hizo labores de backpacker (traducción, maquetación, etc.) para muchas empresas, entre ellas Planeta, especialmente durante el tiempo que dicha empresa tuvo los derechos de edición de DC Comics en España.

Los inicios con Planeta
Planeta, a través de su sello Comics Forum, había publicado los cómics de Marvel durante gran parte de los 80 y todos los años 90, creando las bases de la afición por ese universo en nuestro país, hasta que sorpresivamente, a principios de siglo, Panini, la propietaria de los derechos de Marvel Comics en Europa y que los tenía cedidos a la editorial catalana, decidió publicar Marvel directamente en nuestro país.
Ese hecho hizo que Planeta optara por conseguir los derechos del segundo gran universo de ficción superheroica, DC Comics, que llevaba publicando Norma Editorial desde 1998 con una política de edición errática y muy criticada por los aficionados.
Planeta DeAgostini (ya sin la marca Forum) comenzó a publicar los cómics de DC Comics en España en diciembre de 2005 con un plan editorial muy ambicioso que coincidió con «Crisis Infinita», un evento central en el Universo DC que marcó una transición entre etapas.

Esta época estuvo marcada por la diversidad de formatos, múltiples series en grapa, coleccionables tanto en tapa dura como tapa blanda, recuperación de clásicos (algunos inéditos en nuestro país hasta entonces) y distribución en kioscos.
Hubo dos partes claramente diferenciadas en la publicación de DC por parte de Planeta. En la primera, expansiva y con muchísimas colecciones y títulos, diferentes backpackers trabajaron para la editorial repartiéndose las labores de traducción, maquetación, etc., pero en la segunda, más conservadora en publicaciones y formatos, la responsabilidad recayó casi exclusivamente en El Catálogo del Cómic, que realizó las labores de edición prácticamente en solitario y teniendo un contacto directo y continuo con las oficinas de DC.
Cuando llegó la hora de renovar los derechos de DC, por sorpresa y sin que nadie lo esperara, El Catálogo del Cómic se los arrebató a Planeta, provocando el desconcierto en el mundo editorial español (la propia Planeta fue la primera sorprendida).

ECC se hace con los derechos de DC
El hecho de que una empresa minúscula superara a la principal editorial del mundo en lengua española sigue siendo un misterio. Quizá el contacto directo y la relación que se formó entre DC y El Catálogo mientras realizaba las ediciones de Planeta facilitó el entendimiento o quizás información interna que salió de la propia Planeta (la rumorología en ese punto es extensa) marcó la diferencia e hizo que El Catálogo, ya como ECC, superara la oferta de Planeta y se hiciera con los derechos de publicación de DC en España y Sudamérica.
ECC comenzó su andadura en enero de 2012, aprovechando el corte y reinicio del universo superheroico que supuso la etapa «Los Nuevos 52». Después de la sorpresa inicial, su llegada fue recibida con ilusión por los aficionados, ya que por un lado tuvieron una política continuista con las series de Planeta (algo lógico ya que ellos mismos eran los encargados de editarlas), terminaron algunas de sus series (las míticas ediciones de Sandman o La Cosa del Pantano) y además se presentaron con precios ajustados, incluso bajando el precio de la grapa con respecto a la etapa anterior, hecho muy aplaudido por los fans.

Se puede decir que los primeros dos años de ECC supusieron un idilio con la afición y los libreros. Los primeros apreciaron la continuidad anteriormente señalada, un plan editorial ambicioso, mejor calidad de materiales en algunas líneas, así como el enfoque de la empresa de ofrecer rápidamente el material actual en distintos formatos (primero edición en grapa, poco tiempo después sacar tomos en tapa blanda y posteriormente la edición en tapa dura). Los segundos alababan la comunicación directa con la editorial, así como la rapidez en la reposición y la posibilidad de devolución sin problemas.
Pero conforme los años pasaron, eso cambió.
Primeras quejas de los lectores
Empezaron a oírse quejas de los aficionados sobre la política de comunicación de la editorial, que a pesar de mantener un apartado para preguntas y respuestas en su página web (que posteriormente suprimieron sin avisar), estas parecían gestionarse de forma automática (la ya clásica respuesta «En este momento no entra en nuestros planes, pero pasamos tu pregunta al editor»), lo que hizo que la editorial se ganara el apodo de «El Bot». Además, se criticaba la falta de un plan editorial claro (hasta el punto de que no se sabía qué iba a publicarse a un mes vista), lo que llegó incluso a que un grupo de aficionados creara un Change.org.

En Sudamérica, la gestión fue polémica desde el principio con campañas de los clientes exigiendo que publicaran y cumplieran su plan editorial. La aventura sudamericana acabó relativamente pronto y mal, dejando colecciones sin terminar y un regusto amargo en el aficionado de aquellos lares.
Otra fuente de descontento fueron los constantes errores de producción, hecho que ha perseguido a ECC hasta el final de sus días: el cambio de tonalidad de portada en una misma colección, equivocaciones en la numeración de tomos, cambios aleatorios en el color de los lomos de las colecciones, portadas incompletas, páginas en las que faltaban imágenes, etc.
Pero la editorial, ajena a todo, seguía adelante y creciendo, ampliando su catálogo no solo a DC sino al cómic infantil (con licencias tan importantes como la de Sonic y Hora de Aventuras); el manga (las obras de Kazuo Kamimura o Dorohedoro, entre otras), el fumetti (con la publicación completa de Ken Parker), el europeo (con obras como Philemon y autores de la talla de Kordey o Leo) y el sudamericano (con la publicación de las obras de Robin Wood) y muchos más.

Las quejas aumentan, ECC crece
En pocos años, un pequeño estudio de backpackers se había convertido en una de las editoriales más importantes en lengua española, ampliando su catálogo hasta límites increíbles y además incorporando merchandising, muñecos, figuras y creciendo de una manera que no parecía tocar techo.
El grueso de los aficionados seguía satisfecho con la editorial, así como los libreros que apreciaban los eventos que ECC planificaba para atraer público a las tiendas como el Batman Day, el regalo de camisetas o bombones por la compra de productos o la máquina de petaco que recorrió las tiendas de España de forma itinerante.
Pero otra parte creciente de los aficionados calificaba sus políticas de «especulativas»: sus tiradas cada vez más reducidas, que en ocasiones impedían completar las colecciones a tiempo, su renuncia a publicar clásicos, la exigua calidad de papel de muchos de sus productos, sus aumentos de precios, los constantes errores de edición en colecciones muy caras o la preferencia, que se fue acusando en el tiempo, por formatos diseñados para la venta en grandes superficies a un precio desmesurado.
En ese aspecto, siguieron la estela de Planeta en sus últimos años, intentando producir ediciones especiales que apelaran al público coleccionista (como fueron las ya míticas Sandman con su edición imitando la piel, el cofre de Predicador o el maletín de 100 Balas).

Pronto idearon la línea Deluxe (con plástico contenedor), la edición con arena de Sandman y, posteriormente, la caja de pizza de las TNMT, el disco de Metal, la caja de La Boda de Batman, etc., pero ninguna tuvo el éxito ni el aura de las ediciones de la anterior licenciataria.
Más allá de DC: Spaceman Project, Whakoom y nuevas licencias…
La editorial, ajena a las críticas, seguía adelante, teniendo participación en la plataforma de crowdfunding «Spaceman Project» y en la muy popular app «Whakoom», a la vez que añadía cada vez más licencias a su catálogo, algunas tan importantes (y caras) como la de Las Tortugas Ninja, Masters del Universo y Skybound, con títulos como Invencible y The Walking Dead (durante mucho tiempo el cómic más vendido de España). También se hicieron con los derechos de edición de las obras de Richard Corben (Mundo Mutante, Den) que llevaban más de dos décadas sin ser editados en España.

Tiradas cortas, reedición en otros formatos: marca de la casa
Pero conforme crecía su negocio, su reputación entre los aficionados caía en picado, llegando a ponerse en contra de una parte muy significativa del fandom que deseaban fervientemente que perdieran los derechos. Les achacaban sus precios, sus fallos editoriales, el abandono sin terminar de series y líneas (a pesar de su promesa de que siempre terminaban las series que empezaban), su política de reediciones, su renuencia por los clásicos y la sensación general de trabajar de espaldas al aficionado y solo pensando en el beneficio a corto plazo.
Una de las cosas que más se le criticaba fue su política de reeditar series en otro formato; en lugar de reimprimir los números sueltos agotados, la editorial solía sacar una nueva edición en otro formato y características, obligando al lector coleccionista a pasar por caja de nuevo o a tener una edición descuadrada en formato.
Todo ello creó una animadversión profunda hacia la editorial, que hacía que cada vez que tocaba renovar con DC surgieran rumores sobre la pérdida de derechos, para al poco confirmarse como erróneos. Y es que, según parece, DC estaba muy satisfecha con su licenciataria española.

Los polémicos crowdfundings de ECC Comics
Con todo, una de sus decisiones más polémicas fue su decisión de editar clásicos del inmenso catálogo de DC a través de crowdfundings. El crowdfunding fue creado en un principio como una herramienta para autores jóvenes o noveles y empresas pequeñas; sin embargo, ECC lo usó para publicar «Kamandi», uno de los trabajos de Jack Kirby para DC en los 70.
Se adujo el riesgo de publicar material clásico de DC, poniendo como ejemplo las malas ventas que cosechó el «Escuadrón Suicida de John Ostrander» en 2018, que según la propia editorial costó mucho terminar. Así que, con el conocimiento de DC (el crowdfunding fue noticia en la propia web Bleeding Cool), se lanzó con éxito a través de la plataforma «Spaceman Project» (participada por la propia editorial), lo que la valió una lluvia de críticas tanto de los lectores, que reprochaban a ECC el usar esos métodos para obligar al segundo universo de ficción más importante del mundo, como de los libreros, que veían cómo se les sacaba de la cadena de ventas.
Tras el éxito de la iniciativa, ECC siguió haciendo uso de esta herramienta, al principio con material de dudosa comercialidad (según su director) para el mercado español, como «La Legión de Superhéroes de Keith Giffen» o «The Question». Pero, conforme el tiempo pasaba, títulos tan comerciales como «Los Nuevos Titanes», «Batman» y «JLI» vieron su publicación a través de crowdfundings, lo que generó un gran rechazo en parte de los aficionados y la totalidad de los libreros.
ECC se defendió aduciendo la baja comercialidad de esos títulos y que más tarde tendrían una edición para tiendas (mucho más cara).

A pesar de todas las polémicas, la editorial siguió creciendo… hasta que llegó la pandemia y sufrió fuertes restricciones en su negocio, igual que el resto de empresas durante esos meses. Sus novedades se paralizaron y no se retomaron hasta después del confinamiento, pero una vez terminado este, el negocio se animó como pocas veces antes, produciéndose una escalada de ventas y un aumento de consumo de cómic que llevó a beneficios récord en el año siguiente (los libreros hablan de 2021 como uno de los mejores años de ventas de las últimas décadas). Y es que las editoriales españolas se beneficiaron del consumo masivo de ocio que se dio como efecto rebote tras el confinamiento, siendo ECC una de las más beneficiadas ya que, además, en esa época se contaba con los nuevos lectores que el (hasta entonces boyante) negocio del cine superheroico había atraído.
Los jibarizados: formato pequeño a precios que no lo eran tanto
En 2020 surge uno de sus productos más criticados, los jibarizados. Tomos con sagas completas a un tamaño reducido que causaron mucho rechazo. En primer lugar, por sus materiales (originalmente, las tapas no eran de cartón sino de una especie de material plástico endeble, con papel de muy baja calidad) y en segundo lugar porque no suponía una rebaja de precio, al contrario.
A pesar de las quejas, el formato tuvo su público, la mayoría lectores casual que los adquirían en centros comerciales (FNAC, El Corte Inglés). Esa línea fue un pilar de la última etapa de la editorial y, muchas veces, se reeditaron en jibarizado títulos que se habían publicado originalmente en tamaño normal pero estaban agotados y eran muy demandados por los aficionados (Lucifer).

ECC terminó 2020 creciendo y diversificándose, entrando en el negocio de los originales y abriendo su propia tienda física en Madrid —ya disponían de una importante tienda web: TiendasCosmic—, a la que más tarde se les unirían otras en Barcelona o Alicante. Con motivo de la inauguración de la tienda de Barcelona, el coordinador de las mismas hizo declaraciones a «La Vanguardia» en las que afirmaba que el grupo «tiene 117 trabajadores (40 en las tiendas), con varios sellos y una imprenta propia.»
Cuando el futuro parecía inmejorable
Pero nada dura eternamente. Las vacas gordas duraron todo 2021 (año en el que estrenaron su exitosa línea pocket, reediciones de obras de éxito editadas en formato hiper reducido a un precio inicial de diez euros (formato que fue imitado por la propia DC) y buena parte de 2022, pero en el último tercio de ese año el mercado comenzó a dar signos de agotamiento y las ventas de cómic en general se resintieron, lo que no impidió a ECC hacerse con los derechos de una de las joyas del cómic español «Hombre» y el resto de la obra de Segura, y crear una «Cátedra de Investigación y Cultura del Cómic» en convenio con la Universidad de Alcalá, financiada por la propia editorial.

Si se oteaba una crisis en el sector ECC, parecía inmune a ella
2023 fue un año terrible en la economía y eso afectó profundamente al mundillo editorial. La guerra de Ucrania había supuesto un aumento del precio de las materias primas en general, pero el precio del papel subió de manera desmesurada. Ese aumento de costes se dio en todas las editoriales, que tuvieron que ajustar precios en la mayoría de sus productos, subiéndolos.

Este hecho, unido a un aumento espectacular de la inflación que redujo la capacidad adquisitiva del comprador medio (las hipotecas, la electricidad y el precio de los productos básicos se dispararon), hizo que las ventas se contrajeran y las editoriales tuvieron que rehacer sus planes de publicación. Aunque ECC no fue la primera en hacerlo (Panini dio el paso primero), cuando lo hizo, dio una reestructuración completa a su línea editorial.
- Subió el precio de sus productos (que ya se percibían como caros).
- Cortó de raíz líneas editoriales como los Saga, quedando algunos títulos (Green Lantern) a pocos números para completarse y saltándose una vez más su promesa de que «siempre terminaban las series que empezaban».
- Acabó de facto con la edición en grapa, solo sobreviviendo la serie de Batman, Nightwing y algunas series limitadas de renombre (las de Tom King).
- El grueso de su publicación comenzó a consistir en reediciones; siempre habían reeditado mucho, sobre todo los títulos como Watchmen o La Broma Asesina (cuya sobreexplotación se convirtió en un meme en el mundillo), pero hubo semanas en que más de la mitad de sus novedades consistían en reediciones.
- Su principal producto pasó a ser la línea pocket.
- Hizo packs de ofertas con un 50% de descuento (en el coleccionable Watchmen o la saga Injusticia, por ejemplo).
- Retrasó sine die títulos de manga o de la línea infantil (Sonic).
- Dejó de publicar sin explicación toda la línea Skybound, con series como “El Poder del Fuego” a falta de un tomo para completarla.
- Aumentó la frecuencia de los crowdfundings, con dos al año.
- Bajó (aún más) la calidad de papel y edición, llegando a usar papel semitransparente en sus últimos productos (Retorno a Kingdom Come).
- Su comunicación con los clientes, que siempre fue criticable, prácticamente desapareció.
En general, durante el año 2024 hubo una sensación general de falta de planificación y rumbo. La editorial parecía entrar en decadencia y los rumores, que ya existían, se dispararon.
Los artistas españoles se suman a las críticas a ECC y empiezan las primeras alarmas
Además de ponerse en contra de libreros y aficionados, los propios artistas españoles que trabajaban en colecciones DC criticaron públicamente en redes sociales la edición que ECC hacía de sus obras, insinuando incluso que las traducciones se hacían con IA.

El último tercio del año, la editorial entró en barrena, redujo hasta límites inimaginables sus novedades (una semana llegó a sacar solo tres al mercado), la línea Skybound desapareció totalmente, para desesperación de sus compradores (muchos de los cuales habían invertido cientos de euros en las colecciones Deluxe de Invencible y Walking Dead) y sin que desde la editorial se diera ninguna explicación.
De igual manera, mangas como Chihayafuru y otros vieron interrumpida su publicación, en el primer caso aduciendo problemas de «aprobación externa» prometiendo su continuación, cosa que nunca ocurrió.

En el caso de la línea DC, su producción se redujo al mínimo, la mayoría centrada, como ya hemos indicado, en reediciones. Las novedades que seguían saliendo en grapa tenían una tirada cortísima, tanto que en alguna serie no hubo unidades suficientes para surtir a todas las tiendas y muchos aficionados se quedaron con la serie sin terminar a falta de un último número. Ante esta situación, la editorial respondía que «esos números podían encontrarse en el integral disponible en las tiendas.»

Crónica de una muerte anunciada
Llegados ya a diciembre, era un secreto a voces en el mundo editorial que ECC estaba en crisis. Se decía que había perdido los derechos de DC a pesar de que figuras importantes del mundillo (pero muy mal informadas) lo negaban, mientras que en el caso de Skybound se hablaba abiertamente de la retirada de los derechos por parte de la editorial americana.
Mientras tanto, los libreros alzaban la voz quejándose de los continuos «errores» de facturación de la editorial, errores que habían sido continuos desde hace más de un año pero que se intensificaron en el último trimestre, llegando a pasar facturas duplicadas, lo que supuso un problema serio para muchas tiendas pequeñas.
Sin embargo, lo más grave para las tiendas era el aplazamiento continuo de las novedades de la editorial (previamente cobradas) que nunca llegaban a salir y se iban posponiendo semana a semana, mientras se anunciaban nuevas novedades que volvían a cobrarse pero de nuevo se retrasaban ad infinitum.

Entre noviembre y diciembre, se retrasaron más de 50 novedades, con productos que habían sido abonados por antelación y que nunca llegaron a las tiendas. Por otro lado, los movimientos dentro del organigrama de la propia editorial (el 27 de diciembre salieron publicados en el BORME) no hacían más que acentuar la desconfianza en el futuro de la misma.

Empiezan las dudas sobre las entregas de los crowdfundings
Para los aficionados, sin embargo, el principal caballo de batalla fueron los crowdfundings. ECC había seguido con su política de sacar series bajo esta fórmula de edición (aunque cada vez parecía costar más que se completaran) y, para diciembre de 2024, estaba programada la entrega de «Batman y los Outsiders» así como la segunda parte de «Los Jóvenes Titanes» para 2025. Dada la deriva de la editorial, los continuos rumores y la falta de comunicación de esta, se puso en duda que dichos crowdfundings pudieran entregarse, creándose incluso un grupo de mermados para organizarse en caso de reclamación.

Después de muchas dudas y sin prácticamente ninguna comunicación por parte de ECC (más allá de mensajes en los que achacaba a problemas de imprenta el retraso en la entrega), la segunda semana de enero los crowdfundings de “Batman y Outsiders” empezaron a llegar a los mecenas y hubo un anuncio de adelanto para finales del mismo mes del crowdfunding que faltaba, “Los Nuevos Titanes: La Cacería de los Titanes”, pero para el resto de colecciones abiertas, como la segunda colección recopilatoria de “Hellblazer”, la colección “La Sombra de Batman” o los títulos de Skybound, no dieron respuesta. Mientras tanto, sus tiendas físicas estaban desabastecidas de material del resto de editoriales, que habían dejado de servirles desde hacía muchas semanas.
EEC pierde The Walking Dead e Invencible
Finalmente, el día 8 de enero, Planeta confirmó que se había hecho con parte de los derechos de Skybound, específicamente los de las series “The Walking Dead” e “Invencible”, quedando claro que ECC los había perdido, pero nunca hizo un comunicado oficial anunciándolo.
Aunque los crowdfundings finalmente llegaron, el daño reputacional y de confianza era ya irreversible, tanto a nivel de aficionados como de tiendas, que veían cómo la editorial seguía facturando por material que no enviaba y seguía retrasando novedades semana tras semana, lo que motivó que muchas optaran por negarse a comprar sus productos y devolvieran los recibos, ante la desconfianza que provocaba esta situación.

Se iba cumpliendo punto por punto la información que algunos canales de YouTube y usuarios anónimos de Twitter (los canales y comunicadores más reputados del medio guardaron silencio hasta prácticamente el final o directamente negaron la mayor) habían ido filtrando desde el verano anterior: la pérdida de derechos de Skybound, la ruina económica de la editorial, el cambio de derechos de DC a Panini, etc.
El 8 de Enero, SGEL, distribuidora que se encarga de surtir a las librerías generalistas, informa a sus clientes que el 31 de Enero cesarán la distribución de material de ECC, dándoles un plazo para la devolución y reembolso del material.

Avisos de devolución, un aviso y bloqueo de la web de ECC a los libreros
El 14 de enero amaneció con una circular de la editorial a los libreros anunciando que “A partir de hoy ECC Ediciones deja de enviar pedidos hasta nuevo aviso. Tan pronto tengamos nueva información os la haremos llegar.” Desde ese momento no se pudo acceder al área de pedidos en la página de ECC.
Dicha circular desató una tormenta mediática en el mundillo y la indignación del gremio de libreros, que veía que no solo se había capado el acceso al área de pedidos sino también a la de facturación, lo que imposibilitaba a los mismos acceder a las cuentas (devoluciones, pagos, etc.) y tener un conocimiento exacto que se les debía.

Comunicado de Akira Cómics: el «Otro Clavo»
Ese mismo día Akira Cómic, una de las librerías más importantes de España y galardonada con el Premio Eisner a “Mejor librería del mundo” en 2012, lanzó un duro comunicado acusando a ECC de “Graves desacuerdos de contabilidad que perjudicaban notablemente nuestra empresa” así como de la negativa de la editorial a ningún tipo de acuerdo para solucionarlo, llegando a amenazar a la tienda con “no recibir más productos suyos si no aceptábamos sus condiciones contables”

ECC, a día de hoy, parece abocada al cierre o al concurso de acreedores, con sus principales licencias en manos de la competencia, una importante deuda con los libreros y su imagen por los suelos a todos los niveles, a pesar de ser la empresa que de una manera u otra ha marcado el devenir de la industria editorial del cómic en España en la última década y cuyas prácticas han sido imitadas por la competencia, a saber: publicación del mismo material en diferentes formatos en un corto periodo de tiempo, abandono de la grapa, renuncia a la reimpresión de números agotados para optar por la reedición en otro formato, tiradas mínimas, bajada en la calidad de materiales, subida constante de precios, búsqueda del comprador casual de grandes superficies y la apuesta tanto por ediciones de bolsillo económicas como por limitadas de lujo.

El Fin del Camino
¿Qué ha podido motivar la debacle económica y practica desaparición de una empresa que llegó a tener algunas de las principales licencias del mundo del cómic en sus manos y que no paró de crecer y diversificarse desde su creación hasta prácticamente el final? Ahí entraríamos ya en el terreno de las especulaciones, pero aparte de los problemas económicos derivados de la crisis del papel y el desplome de las ventas en el 2023/2024, sus fuertes inversiones en tiendas (la de Barcelona se rumorea costó más de un millón de euros y no se le pudo dar el uso deseado) y licencias muy caras que no han sabido rentabilizar, hay que señalar los muchos enemigos que hizo en el mundillo editorial español, en todos los estamentos, cuyas quejas fueron ignoradas durante mucho tiempo por DC Comics hasta que la insistencia en las mismas le llevo a actuar (la visita a a Madrid y Barcelona de representantes de DC para ver la situación con sus propios ojos, y la reunión con libreros, agentes y editores)
Por desgracia las personas que podrían aportar los datos necesarios para ampliar está información no han dado su permiso para ser citados, por lo que está parte de la historia no podrá ser explicada, por el momento.
ECC, “El Bot”, para bien y para mal, ha marcado una época en la industria del cómic en España, cambiándola, y será recordada por ello. Pero, dada su evolución en los últimos años, ese recuerdo será amargo para la mayoría de aficionados. Triste final para la editorial que más tiempo ha detentado los derechos de publicación de DC en España.

























Ya podrías citar el canal de Telegram del que has sacado el 90% de la información.
Ponlo tú, buen hombre. Así los que queremos salseo pasamos una tarde entretenida.
De todas formas, si uno ve este artículo, lo que lee es lo que lleva David comentando en sus vídeos años.
Soy el autor del escrito. El canal al que haces referencia está nombrado en el artículo, canal del que fui miembro y donde YO junto a Sergio Roca, amigo personal y con quien contrastaba datos, dimos toda la información que uso en el mismo, e incluso más que no he incluido (los títulos del plan editorial de Panini). Por cierto que me acusaron de inventarme cosas (las fuentes, Miami ¿recuerdas?) por lo que decidí no seguir participando.
Sin nuestras aportaciones seguiríais hablando de presionar «poniendo hojas de reclamaciones en en el Ayuntamiento» porque os han dejado colgadas las colecciones, pensando en «hablar con Kirkman para que os solucione la papeleta» o esperando a las «fuentes tochas» que confirmen lo que veía hasta un ciego. Saludos.
Mediocre artículo, pero no debería ser sorpresa al comprobar quién es su autor.
Al menos lo explica de forma detallada y aporta información. Mediocre más bien tú, que solo vuelcas tu bilis y rencor, a saber porqué ( explicalo y compartelo, ). Te propongo una cosa, explicanoslo tu mismo con tooooooodas las pruebas y con tooooooodas las opiniones de todos los implicados. Seguro que te sale un peazo de documento escrito listo para recibir el pulitzer o el nobel de literatura…ni siquiera firmas tu opinion con tu nombre real. Eso ya habla de la categoria de tu persona y de lo honesto que eres en tus intenciones, todas ellas «muy respetables» pero sin nada real que aportar al tema del que se habla. En fin, otro hater cobarde que no da la cara ( ni la dará, jajajaja) que lastimica mas grande. Un saludo
P.D.: a por cierto, recuerda que libertad de expresión no es libertad para insultar. Otro saludo.
Enhorabuena por el artículo. Gran trabajo ,no tiene desperdicio. El fin de una era reflejada negro sobre blanco para la historia del comic en este país . Mis dieses
Articulo muy completo en cuanto a crónica. Muchas gracias por sintetizar toda la historia de ECC en un sólo artículo.
Gran artículo exponiendo el declive de ECC. Enohorabuena.
Felicidades al autor! Desde mi conocimiento del tema, me parece un excelente resumen del tema. Solo un detalle: «backpacker» significa en inglés «mochilero». El anglicismo que querías usar es «packager» ;-)
Y ni siquiera se menciona la blasfemia de publicar clásicos en papel estucado, manîa ya presente en Planeta. Lo siento pero para eso leo scans. Es reírse del público y estafarlo. Y también la espantosa rotulación digital en los mismos. He llegado a ver rótulos del título del episodio, hechos a mano en el original, sustituidos por ECC por la tipografía Impact. Sí, la de los memes.
Sigo diciendo que desde Norma Editorial (que tampoco era perfecta) no ha habido una publicación decente de DC en España, en especial de clásicos. Comparen, por ejemplo, los dos tomos que sacó Norma de «Los archivos de Batman», maravilla de edición, con la inmundicia que hizo Planeta cuando sacó los tomos siguientes.
(Y la manía del estucado también la tiene Panini, con lo cual sudores fríos me dan, aunque quiero darles un voto de confianza por haber empezado a hacer las cosas bien con la Biblioteca Marvel. Ojalá sigan en esa línea. O tal vez debería darles las gracias a las editoriales por el bien que hacen a mi economía, porque el pastizal que me ahorro gracias a eso es de agárrate).
Nepotismo, acoso sexual, precios inflados, tráfico de merchandising comprado de saldo y a precio vintage, salarios infimos, jornadas laborales extenuantemente obligatorias, faltas de respeto, consumo de estupefacientes, almacenaje tercermundista, insultos y mobing, que se vayan a pique es lo mejor que le puede pasar a sus trabajadores para dejar de soportar tamaña explotación y maltrato laboral.