Reseña de cómic
Batman and Robin Year One
de Mark Waid y Chris Samnee
Norman C
Argumento de Mark Waid y Chris Samnee
Guion de Mark Waid
Dibujo de Chris Samnee
Miniserie de 12 números en curso.
Grapa. 24 páginas. Color.

DC Comics ha puesto toda la carne en el asador para recuperar el terreno perdido y el interés de sus fans. La iniciativa bautizada como All In vino encabezada por la nueva línea Absolute, que está siendo un gran éxito de ventas y de la que te hablamos en reseñas dedicadas a los Batman, Superman y Wonder Woman de ese mundo.
La línea tradicional también ha tenido un importante lavado de cara y las series de Batman vieron el regreso de Jeph Loeb y Jim Lee para la secuela de Silencio, además de contar con Tom Taylor y Mikel Janín en Detective Comics y la flamante nueva etapa de Batman a cargo de Matt Fraction y Jorge Jiménez.

Pero sin duda uno de los proyectos que más han llamado la atención es este Batman and Robin Year One, una miniserie de doce números que reúne de nuevo a uno de esos dream teams del cómic americano, el formado por Mark Waid y Chris Samnee, que vuelven a la carga tras su exitoso paso por Daredevil, Capitán América o Viuda Negra para Marvel.
La historia, como su nombre indica, está ambientada en el pasado, concretamente arranca tres semanas después de la muerte de los Grayson y nos cuenta lo que sucede desde la primera noche que Dick Grayson sale a patrullar las calles de Gotham como Robin.

Waid y Samnee, que firman en conjunto el argumento, nos presentan a un Dick optimista y entusiasmado con su nuevo papel como Chico Maravilla, mientras un Batman más cauteloso y reflexivo trata de aleccionar a su joven pupilo sobre los peligros a los que se enfrentan.

Como podemos apreciar, el tono no es tan oscuro como al que nos tienen acostumbrados los cómics del personaje, y, salvando las distancias, recuerda un poco a aquel Daredevil optimista que realizó el equipo creativo y del que meten un guiño mencionando el nombre del personaje en un diálogo.

En cuanto a los antagonistas, nos encontramos con Dos Caras, otro villano que tendrá una gran relevancia en la trama y la aparición de una familia mafiosa de las que tanto juego dan en Gotham. Paralelamente vemos como Bruce Wayne lidia con los servicios sociales en su intento de demostrar que puede hacerse cargo de Dick. Lo que nos depara algún que otro divertido momento y también otros con buena dosis de drama y emotividad a lo largo de la docena de entregas.

La serie consigue un buen nivel de entretenimiento con un guion que, sin ser especialmente sobresaliente o complejo, resulta de lo más funcional. Pero lo realmente brillante es el apartado artístico. Chris Samnee nos deleita cada año con su espectacular Batober y verlo ilustrar un cómic de Batman es una auténtica gozada. Sólo por él ya vale la pena comprarse el cómic.

A destacar también el toque retro que tiene el cómic, ya que aunque los mecanismos del género de superhéroes obliguen a adelantar acontecimientos que tuvieron lugar hace casi un siglo para encajarlos en años recientes, cosas como los vehículos o el vestuario evocan poderosamente la estética del siglo pasado.
Una vez completada la lectura de la miniserie podemos afirmar que posiblemente Batman y Robin Año Uno no pasará a la historia como una obra maestra, pero gustará a los que se acerquen a sus páginas en busca de un buen rato de lectura y no sería nada desdeñable que más pronto que tarde veamos publicado un Año Dos. Si a los mandos siguen Waid y Samnee sabemos que valdrá la pena.
























