Reseña de Cómic
All in Aquaman 1
de Jeremy Adams, John Timms y Rex Lokus
Jesús Mateos
Editorial americana: DC Comics
Contenido original: All in Aquaman 1-3
Editorial española: Panini
Guión: Jeremy Adams
Dibujo: John Timms y Rex Lokus (color)
Cartoné. Color. 80 páginas. 6,5€
ISBN: 9773081601008-00001

¡Larga vida al rey!
Por fin volvemos a tener una serie abierta del Rey de Atlantis, y qué gran noticia. Después de una temporada de vacío (y no por el cambio de derechos de publicación), Arthur Curry: Aquaman nos augura una nueva temporada cargada de aventuras y en busca de nuevos horizontes.
No os voy a engañar; desde que leí la etapa de Geoff Johns e Iván Reis, Aquaman se convirtió en uno de mis superhéroes favoritos de DC (sé que no somos muchos, pero hay gente que prefiere a Flecha Verde…).
Y con el paso del tiempo he podido “bucear” poco a poco en las etapas más famosas y más antiguas del personaje: la de Jeff Parker y Pelletier; Abnett y Walker; Peter David y Calafiore; o con Esteban Maroto en las Crónicas de Atlantis; o la de Skeates y Aparo, mucho más antigua.

Claro, después de la etapa de Renacimiento llegó Kelly Sue DeConnick y, aunque su etapa estuvo dibujada espectacularmente por la talentosa mano de Robson Rocha (fallecido muy joven en 2021), fue nefasta para toda la historiografía del personaje y el reino de Atlantis…
Y, después de un par de miniseries, por fin tenemos una flamante serie “mensual”. He de decir que no conocía el trabajo ni de Adams ni de Timms; tuve que indagar un poco en su historia, pero no os preocupéis: en la entradilla de Panini vienen algunas palabras dedicadas a sus trayectorias profesionales.
Enganchando al lector
Adams quiere dejar su marca en la larga historia de Aquaman tomando conceptos de otras series de DC y adaptándolos a la idiosincrasia del bueno del hijo del farero. Primero pone las piezas en su sitio: Aquaman es de nuevo Rey de Atlantis, Mera es la reina y son padres. Adams coloca todos los elementos reconocibles en el punto de inicio y, hasta ahí, todos conocerán los personajes y lugares presentados (Atlantis y la Atalaya de la Liga).

Pero la trama opta por dejar a los secundarios en barbecho y son sus ausencias las que originan la acción. Esto consigue que quienes no estén muy puestos en Aquaman puedan seguir la serie sin sentirse muy perdidos con un probable “quién es quién”. Es, por tanto, una oportunidad muy buena para entrar en el personaje.
Y es ahora, con los cambios producidos en All In y Absolute Power, cuando le dan a Arthur los poderes hidroquinéticos que hasta ahora solo tenía Mera. El aumento de poder es significativo. Veremos en qué lugar queda Mera en la serie más adelante con este cambio…
«El Azul»
Vais a leer y ver encuentros espectaculares con grandes kaijus acuáticos y algún monstruo sacado del folclore anglosajón, pero la cosa no se queda ahí, porque eso ya lo habíamos visto.
Lo que no habíamos visto es el nacimiento del Azul: el Azul es el intento de Adams de aportar a DC una de esas fuerzas que han dado entidad al cosmos de DC, fuerzas que le han dado forma a su universo y en las que héroes como Linterna Verde o Animal Man han podido encontrar una fuente de nuevas historias o explicación a sus poderes.
Hablamos de conceptos como la Fuerza de la Velocidad de Flash y otros velocistas; el Verde que conecta la flora, cuyo avatar es la Cosa del Pantano; el Rojo de Animal Man, que conecta a los animales; o los colores espectrales de las luces de los Linternas. Si bien no parece muy original, lo es en cuanto a que nadie había pensado en lo obvio del agua como conexión física y espiritual.
El concepto está explicado y se entiende, pero de igual forma todos esperamos que el Azul se desarrolle más al nivel de los otros conceptos mencionados, porque hay potencial para su crecimiento. Ojalá que no quede como algo vacío y sí sea empleado y expandido en los siguientes números.
Jeremy Adams hace un buen ejercicio de inicio, aunque presenta de forma un pelín abrupta —la perla merecía alguna explicación más— una búsqueda por parte de Aquaman llena de misterios y profecías.

El protagonista está bien representado: lidiando con el tedio del trono, disfrutando cuando puede de ayudar al prójimo y más poderoso que nunca bajo las enseñanzas de Mera. A Aquaman se le ve molesto y enfadado a medida que el cómic avanza; de hecho, ves cómo el nivel de tolerancia de Arthur va llegando a su límite página a página. El carácter de Arthur siempre fue muy huraño y extraño a ojos de los habitantes de la superficie, y aquí sigue estando bien escrito.
El color
A esta representación del carácter le asiste el trazo de John Timms y, especialmente, Rex Lokus al color. Nunca lograré enfatizar lo importante que es el color en esta serie. Aquaman y Atlantis necesitan una representación visual potente y que te atrape como un canto de sirena.
Y puedo decir, satisfecho, que la dupla de Timms y Lokus lo consigue. Hay potencia en los golpes de Arthur, seres “alienígenas” pululando por Atlantis y nuevos espacios para sacar a Arthur de su “zona de confort” (odio este término; perdonádmelo). Hay viñetas coloridas y vivaces, y otras más oscuras y sorprendentes.

Mi único pequeño “pero” lo encuentro en las caras de Timms: si bien no hay nada desagradable con las caras o las expresiones de sus personajes, a veces las considero un poco simples o demasiado rectilíneas. Me resulta difícil de explicar, pero es una característica de su trazo. Es más: no es algo que ocurra en todas las viñetas ni con todos los personajes. Quizá es solo falta de costumbre. Por lo demás, como dije, hace un gran trabajo.
Y el colorista Rex Lokus (Jorge González Aguilar, nacido en México) da un buen nivel: un buen trabajo con los efectos de los rayos de energía o la luz reflejada del faro de la Bahía de la Amnistía (que han dejado sin traducir), la espuma del mar, las burbujas de aire y los colores de los fondos. En otros cómics puede que el color no sea un factor clave; considero que en Aquaman sí. Y aquí el color ha sido bien aplicado.

























