Reseña de cómic
X-Men: Desde Las Cenizas
Varios autores

@normancomic


Cuando nos acercamos a los dos años de publicación, analizamos las tres cabeceras principales de la franquicia mutante que protagonizaron el relanzamiento llamado Desde Las Cenizas.

Vuelta a casa

Después del cambio que supuso La Era de Krakoa durante más de cinco años, en Marvel decidieron que había llegado el momento de finalizar con tan rupturista etapa y recuperar el tono más clásico de los mutantes que añoraba una parte de lectores más veteranos que habían crecido con la excelente Patrulla-X de Chris Claremont.

Nadie mejor para llevar a cabo dicha misión que Tom Brevoort, veterano editor marvelita que destaca por su conocimiento de los personajes y su historia y el respeto por la continuidad, que no fue precisamente el punto fuerte de la etapa anterior.

La propuesta de Brevoort consistió en tres series principales, X-Men, Uncanny X-Men y Exceptional X-Men, secundadas por otro puñado de lanzamientos como X-Force o X-Factor.

X-Men de Jed Mackay, Ryan Stegman y Netho Díaz

La que podemos considerar serie central recibió como guionista a un Jed Mackay que se había convertido por méritos propios en la gran esperanza de la editorial tras su notable trabajo en cabeceras como Caballero Luna. Mackay presentó un grupo con claras influencias de la etapa Morrison y asentado en Alaska bajo el mando de Cíclope.

Lo cierto es que la serie comenzó de forma un tanto dubitativa, pero con el paso de los meses se notó a un Mackay cada vez más cómodo escribiendo a los personajes, especialmente a Cíclope.

Posiblemente, el hecho de que el escritor canadiense tuviese que combinar Vengadores, X-Men y su querido Caballero Luna haya tenido algo que ver en esos vaivenes.

La serie ha aprovechado para arreglar algunos errores de continuidad de Krakoa, como la nula referencia al pasado amoroso de dos miembros del equipo y también plantea una nueva trama a partir de las dichosas resurrecciones, algo que afortunadamente ha quedado en el pasado. Se acabó que los mutantes mueran tanto como Kenny en South Park.

La faceta artística ha corrido principalmente a cargo de un Ryan Stegman correcto pero no excesivamente deslumbrante y un Netho Díaz que ha acabado asumiendo el rol de dibujante titular gracias a su competente trabajo.

Es evidente que no estamos ante una etapa que parezca que vaya a entrar a los tops de la franquicia y honestamente se esperaba un poco más de Mackay viendo sus trabajos anteriores, aunque tampoco es un mal cómic.

Imposible Patrulla-X de Simone y Marquez

La Patrulla-X de Gail Simone ha recorrido el camino inverso a la de Mackay, ya que comenzó con fuerza y apelando a la esencia del grupo recuperando la sensación de familia y brindando momentos tan emotivos como la visita al hospital para ver a un niño enfermo.

Simone ha apostado por mezclar a los mutantes con villanos vinculados al terror aprovechando que la ciudad de Nueva Orleans donde se asienta el grupo liderado por Pícara se presta a ese tipo de historias. Tampoco es nada nuevo en la franquicia, ya que el hoy olvidado Victor Gischler edificó su etapa en la lucha contra los vampiros.

Al igual que el resto de series principales, ha presentado a un grupo de jóvenes mutantes que son acogidos por el grupo para recibir entrenamiento. Se entiende que Simone tenga cariño por sus creaciones y trate de desarrollarlos, pero en algunos momentos han tenido tanto protagonismo que ha dado la sensación de que La Patrulla-X eran estrellas invitadas en su propia serie.

Eso ha acabado significando que la serie haya perdido algo de fuelle con el paso del tiempo a pesar de que la mayoría de personajes están bastante bien escritos.

En cuanto al dibujo, tenemos la suerte de disfrutar en gran parte de la etapa de un David Marquez a buen nivel y que incluso ha tenido tiempo para debutar como guionista en Image presentando su serie de creación propia llamada The Unchosen.

Excepcional Patrulla-X de Eve L. Ewing y Carmen Carnero

Nos encontramos ante una de las sorpresas del relanzamiento, ya que la trayectoria de Eve L. Ewing en Marvel estaba siendo bastante discreta hasta el momento. Esta serie, que por motivos de marketing lleva un X-Men en el título, debería haberse lanzado como Generación-X para ajustarse más al contenido.

El primer número es toda una declaración de intenciones y tanto Ewing como Brevoort asumen lo terriblemente mal escrita que estuvo Kitty Pryde durante toda la etapa krakoana con la guinda que supuso verla convertida en una mezcla de Elektra y John Wick matando a sangre fría a masillas de Orchis. Kitty por fin enfrenta los errores cometidos y sufre por ellos.

Su intención de llevar una vida normal en Chicago se ve truncada cuando conoce a varios jóvenes mutantes a los que acabará acogiendo y entrenando junto a su enemiga íntima Emma Frost.

El cómic tiene más elementos de slice of life que de acción y aventuras. Quien espere grandes escenas llenas de explosiones se sentirá decepcionado, pero a cambio tendrá desarrollo de personajes y el excelente dibujo de una Carmen Carnero cada vez más asentada en la editorial y cuyo buen hacer la ha llevado a ilustrar el relanzamiento de Iron Man junto a Joshua Williamson.

La colección llegó a su fin, pero ya se ha iniciado una especie de secuela titulada X-Men United donde Emma abre una nueva academia para mutantes. Ewing se mantiene al frente.

Crisis en eventos Infinitos

Como era de esperar, aunque cada colección tiene distintas localizaciones y argumentos, era inevitable que llegasen a cruzarse o a verse envueltas en eventos. Tras un breve cruce en Graymalkin entre los grupos de Mackay y Simone pasamos a otro cruce donde se resuelve la situación de Charles Xavier, aunque al menos no dura demasiado.

El tercer caso cae en la eterna y repetitiva moda de los futuros alternativos y nos ofrece una especie de sucedaneo de La Era de Apocalipsis repitiendo también la jugada de sustituir las colecciones regulares por montones de miniseries. Al menos solo ha durado tres meses antes de devolver todo a su sitio y por una vez, salvo el mencionado caso de X-Men United, no se ha vuelto a lanzar un número uno de las cabeceras de Mackay y Simone.

Colecciones satélite

Quizás otro de los errores de la etapa ha sido el abusar del número de series en la franquicia. Ya hemos tenido una interesante, y por desgracia breve, encarnación de X-Factor a cargo de Mark Russell, unos X-Force de Thorne que claramente recordaban a Planetary más que al grupo de acción y violencia del que heredaron el nombre y que pasaron sin pena ni gloria, una serie de Fénix ambientada en el espacio que aguantó unos números más de lo esperado, otra serie de Tormenta con un dibujo magnífico que ha recibido una suerte de epílogo en forma de miniserie, lo mismo que ha pasado con la cada vez más popular Magik y su primera serie regular en solitario.

A esto hay que sumar la inevitable serie de Lobezno a cargo de un Ahmed muy alejado de su brillante debut en Rayo Negro. Una Nyx que sobre el papel parecía interesante y acabó cancelada siendo incapaz de encontrar su lugar y otro puñado de miniseries de personajes como Cíclope, Pícara, Mariposa Mental, Dazzler, Mística…no se puede negar que al menos Brevoort está probando cosas.

Conclusiones

Aunque un servidor echaba de menos un aire más clásico de los mutantes y recibí esta etapa con los brazos abiertos, no puedo negar que no está siendo ninguna maravilla. Objetivamente ninguna de las series principales es mala y todas han tenido sus momentos brillantes, al menos caracterizando personajes, pero también es cierto que ni se acercan a lo estupendos que fueron los Astonishing X-Men del hoy cancelado Whedon o a lo rupturista que fue Morrison. Del patriarca Claremont y su era dorada ya ni hablemos.

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