Reseña de Cómic
Nextwave

Nombre edición USA: Nextwave
Editorial americana: Marvel
Editorial española: Panini
Guión: Warren Ellis
Dibujo: Stuart Immonen

 

Las obras de Warren Ellis pueden clasificarse en 3 niveles, primero están las obras maestras, esas que cambiaron el género de una u otra manera o que tienen una consideración muy alta entre los aficionados y crítica especializada, ahí podíamos meter su inconmensurable Planetary, The Authority que revolucionó el género de superhéroes a principios de siglo u otras como Metropolitan, que aunque no concite opiniones unánimes no se le puede negar su calidad.

Luego tenemos series que sin ser obras maestras tienen una indudable calidad, como su Iron Man Extremis, su Global Frequency, Desolation Jones, Ministerio del Espacio, Fell, Trees o Stormwatch.

Al final tenemos los truños que suele hacer para Avatar y qué solo se explican como una forma de conseguir dinero rápido, cosas como Wolf Skin, Black Summer (que me da igual lo que digáis es más simple que el mecanismo, de un chupete) Anna Mercury o Red Tokyo Stormwarning.

Y después tenemos Nextwave.

Nextwave es una genialidad inclasificable del británico, no es una obra maestra que suponga un antes y un después en el género, ni siquiera es es una obra que influenció a los guionistas de la época y dio lugar a una corriente narrativa, y tampoco está entre las grandes obras del británico. Es simplemente una locura, una ida de olla divertidísima y qué a pesar de todas las locuras que incluye, funciona.

Es como salir desnudo a la calle, entrar en una tienda a ciegas, coger las primeras prendas de vestir que encuentres y al final descubrir que todo te queda perfecto y la gente flipa con tu buen gusto.

¿Y de qué va esto? Pues es una serie de superhéroes solo en la forma, en la realidad es una comedia en la que el homenaje (o directamente el trasunto) y la parodia llegan a su máxima expresión.

Tenemos aquí a un grupo inclasificable formado por algunos secundarios del Universo Marvel; Elsa Bloodstone, Foton, El Hombre Máquina, Bum Bum de X force y un personaje de nueva creación, a los que Ellis retuerce sus personalidades dotándoles de un sarcasmo, un humor negro y una misantropía qué pocas veces he visto en un cómic y menos de Marvel.

Estos personajes son reclutados por una agencia internacional de contra espionaje Los Agentes De Hate (trasunto de agentes de SHIELD) comandados por el General Rabia (que no hace falta decir a quien trasunta) y que descubren que esa agencia está podrida y sirve a aquellos a quienes debería combatir, por lo que huyen y se dedican a luchar por el bien por su cuenta (todo esto es al fin y al cabo un trasunto de The Authority)

A partir de aquí empiezan las aventuras de este grupo, surrealistas, con unos diálogos y situaciones que en cualquier otro momento hubieran resultado imposibles de tragar por excesivas y pasadas de vueltas, pero que aquí encajan perfectamente como piezas de un puzzle, creando una dinámica de humor, surrealismo y mala leche buenísima.

El principal mérito de la obra está en la personalidad bizarra y extrema que Ellis les da a estos personajes, desde el Hombre Máquina presentado aquí como un misántropo que odia a la raza humana (los «carnes» como él dice) a Foton, parodia del líder resuelto y decidido que de cada tres frases que dice dos empiezan con «cuando yo lideraba a Los Vengadores…» seguidas de la Bum Bum de X force, el arquetipo de niñata ignorante y cortita que siempre fue, pero a la que nunca nos habían presentado de una manera tan obvia. La terna se completa con Elisa Bloodshot, noble británica y heredera de una estirpe de cazadores de monstruos qué se lleva los mejores momentos de la serie (sobre todo en los flashback de su pasado) y El Capitán, personaje creado expresamente para la serie pero que no es más que el trasunto, otro más, del personaje que Millar creó para Authority y que viene a ser el resultado de darle superpoderes a al típico borracho inglés que se revienta la cabeza haciendo balconing en nuestras playas en verano.

Las historias se estructuran en tramas de 2 números con argumento mínimo en los que nuestros héroes se dedican a luchar contra su antigua organización mientras que el líder de esta lucha lucha a si mismo contra las tendencias suicidas que le asaltan, y los lectores disfrutamos del espectáculo y de los trasuntos (de nuevo) de personajes y situaciones del Universo Marvel de toda la vida llevados al extremo.

Desde un Dormammu como nunca habíamos visto, a un Fin Fan Fung del que por fin conocemos la razón de que esté siempre enfada, un Mazinger Z pasado de vueltas, unos Sin Mente que nunca habían sido tan divertidos y un enemigo final, totalmente inesperado y que hara que más de un aficionado a Kirby se tire de los pelos.

Al dibujo tenemos a un irreconocible Stuart Immonen, con un estilo de dibujo hiper simplificado y con evidentes influencias cartoon que destaca sobre todo por la narrativa y el movimiento que le da a todas las páginas, puede que si esperas encontrar al mismo dibujante que en X-men o Empress te decepciones pero si le das una oportunidad verás que está al mismo nivel simplemente con otro estilo.

Y qué decir más, una genialidad de serie, algo que sale bien una vez cada 20 años y qué fue realmente se puede considerar una serie indie dentro de Marvel.

 

 

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